¿Se puede aprender a seducir?

Descubre cómo desarrollar tu erotismo innato.

Aunque no hay una receta secreta para la seducción, es cierto que al ser una habilidad podemos trabajar en ella, aprender a seducir y a desarrollar nuestro erotismo innato. La psicóloga y sexóloga Marián Frías, del portal de citas Meetic, nos recuerda que la atracción se produce a varios niveles, por tanto, desarrollar nuestro atractivo requiere que pongamos foco en todos ellos.

 - A nivel psicológico: nuestra manera de pensar puede ser más atractiva si no juzgamos a los demás, si estamos dispuestos a escuchar y a conocer a otra persona sin tener que dar nuestra aprobación o rechazo. Tener una actitud amable y optimista nos hace más atractivos.

- A nivel físico: sentirnos a gusto con nosotros mismos al mirarnos al espejo hace que irradiemos seguridad y confianza. Así que cuida tu físico y acepta la belleza de lo natural e imperfecto. 

 - A nivel de nuestro entorno: por dónde nos movemos y los sitios que frecuentamos. Rodearnos de entornos divertidos y agradables alimenta nuestro atractivo.

 - A nivel energético: el querer gustar es lo que nos aleja de gustar. Entregarnos en exceso genera más agobio que atracción. La seducción y el erotismo requieren de ‘poco a poco’ y de misterio.

Utiliza los sentidos para seducir

Pero el mundo del erotismo no es un mundo solamente teórico, requiere de experimentación. Una buena seductora tiene que saber utilizar sus sentidos a su favor para generar conexión y deseo. Aprender a sacarles partido es clave:

 - La vista: aprender a hablar con la mirada. Es clave para la excitación, mirar los ojos de la otra persona, su boca, y comunicar en silencio a través de lo que decimos con los ojos.

 - El olfato: el olor es un factor determinante para la atracción y el deseo y nos puede ayudar a generar nuevos estímulos y la excitación.

 - El tacto: una caricia se tiene que hacer desear. Antes de tocar a la otra persona, toquémonos a nosotros primero para que esa persona pueda verlo. Acariciarnos el cuello, rozar nuestros labios con un dedo, poner nuestras manos en nuestros propios muslos, es un acto que favorece la conexión antes de llegar a tocar a la otra persona. El deseo va a fuego lento. 

 - El oído: en una conversación con alguien a quien quieras seducir, introduce palabras con una carga erótica para ti, pudiendo cambiar en esos momentos el tono de voz y hacerlo más pícaro y sugerente. 

 - El gusto: come delante de un espejo e intenta sacar, comiendo, esa imagen de ti que te parece más atractiva. Cuida la higiene de tu boca y sonríe con la boca y la mirada.

Está claro que sentirnos atractivos aumenta considerablemente las probabilidades de que la experiencia sea más eficaz y satisfactoria. Ponte manos a la obra y despliega todas tus armas de seducción. 

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