Secuelas psicológicas de la pandemia: preparados para la cuarta ola

Una de las consecuencias más graves de la COVID-19 son los problemas mentales. La ansiedad, el estrés, la depresión... pueden aparecer. Hay que estar preparados para hacerles frente.

  • Autor: Mario Ruiz

La COVID-19 ha transformado la manera en la que vivimos. Tras el confinamiento, la forma en la que nos relacionaremos cambiará también de manera drástica. En muchos casos, se traducirá en una prevalencia mayor de los problemas relacionados con la salud mental. Nadie duda de la ‘huella’ psicológica y social que la pandemia dejará en la mayoría de la población. Así lo explica Iria Grande, secretaria de Sociedad Española de Psiquiatría.

Huella psicológica

Lo que está claro es que la salud mental es una de las grandes afectadas por la pandemia. Las secuelas que sufrimos ahora de forma más aguda son las del confinamiento: sentirse agobiado, es decir, tener ansiedad. “También hay personas cuyos familiares han fallecido y no han podido despedirse de ellos. Estas son situaciones más críticas que pueden derivar en un incremento mayor de la ansiedad o de la depresión, e incluso convertirse en síndromes de estrés agudo; una ansiedad máxima provocada por la impotencia ante la situación. Si estos síntomas se alargan en el tiempo pueden provocar ciertas enfermedades mentales, relacionadas con la ansiedad y la depresión, que tenemos que vigilar”, apunta.

Ante esto, la experta asegura que los centros de salud mental ya están atendiendo y previniendo lo que se pronostica como la cuarta ola. “Primero todo lo relacionado con la Covid-19; después, el tratamiento de todas esas enfermedades crónicas a las que no estamos prestando atención y que necesitan de una atención continuada; también todas esas operaciones que a lo mejor no eran tan agudas; pero que en el algún momento se tendrán que hacer; y después todas estas consecuencias mentales que provocan las situaciones a las que no estamos acostumbramos”. Lo más probable para las personas que padecen problemas de salud mental, avanza la psiquiatra, es que su sintomatología sea más elevada y estén en una situación peor que la del resto de la población.

También hay que tener en cuenta la situación social: “Toda esta gente tenía el apoyo de ir a un centro, a un hospital de día…”. Con esta crisis, “estos recursos se han cerrado por el estado de alarma, el soporte del que disponían ha disminuido en consecuencia”. En general, la experta asegura que todos los pacientes han continuado con su atención, que es lo importante; en vez de hacer visitas presenciales lo que se ha hecho son llamadas de teléfono o teleconferencias. “Hemos creado diferentes mecanismos para que no estén desatendidos y, si había un empeoramiento clínico, hemos buscado formas de manejarlo, haciendo modificaciones en cuanto a la medicación.

A pesar de la situación, la gente que con problemas de salud mental no ha estado desatendida y hemos podido regularla”. Este escenario, ¿cómo afectará a los pacientes con depresión? ¿Cuáles serían las posibles consecuencias?

Como decimos, para Grande, se trata de la cuarta ola de los problemas de salud mental: uno de los más importantes va a ser la depresión asociada a la situación social que va a generar el coronavirus. “Afrontamos una situación más aguda de resolver, pero después vendrán las consecuencias que tanto temen Europa y el Gobierno, las consecuencias económicas”.

En cuanto a la preparación del sistema sanitario para esta cuarta ola, la experta cree que lo importante es la previsión. Tras esto: dotar a los servicios que están realizando este seguimiento de más recursos para que se pueda manejar. “Ya tenemos la estructura para manejar lo que sucedía en nuestro día a día antes de la pandemia. La realidad va a cambiar cuando empecemos a volver a nuestra rutina y hay que ser capaces de prever lo que sucederá: esa cuarta ola relacionada con los problemas de salud mental”.

En la mayoría de las comunidades, por ejemplo, existen unos sistemas desarrollados para la prevención y tratamiento del suicidio, con un seguimiento muy específico. Seguramente sea necesario aumentar los recursos,dotar a estos dispositivos para prevenir estas situaciones y evitar el colapso de los servicios. Con todo, la experta asegura que la capacidad de resiliencia, de ser flexible, de adaptarse a lo que pueda venir, es muy importante en situaciones tan extremas como la pandemia del coronavirus.

Para que estos cambios que vienen no generen tanta ansiedad es importante reiniciar hobbies que teníamos abandonados, que son una válvula de escape, mantener el contacto con familiares y amigos, que son nuestro soporte social, etc. “Todo esto es importante en nuestro día a día y más aún en situaciones de cambio que vendrán. Hay cambios que ya los hemos ido integrando en nuestra vida casi sin darnos cuenta, como las videoconferencias y videollamadas”.

Gaceta Médica

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