¿Seguro que no Tienes TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo)?

Colocas las prendas en el armario por colores y las especias de la despensa por orden alfabético, te lavas las manos sin parar... Tras estas manías puede esconderse una alteración psiquiátrica. Descubre si es tu caso.

Tal vez el ejemplo más ‘popular’ de este trastorno es el que interpretó el actor Jack Nicholson en la película Mejor Imposible. Pero ficciones aparte, lo cierto es que se trata de una alteración psiquiátrica que puede llegar a ser muy incapacitante para las personas que la padecen, produciéndoles un malestar intenso e interfiriendo en su vida cotidiana (trabajo, rutinas diarias, relaciones sociales). Se estima que el TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) afecta a entre el 2 y el 3 % de la población: en España, a más de un millón de personas. Respecto a las causas, aún no están del todo definidas, aunque hay evidencias de que puede existir un componente hereditario. Por otro lado, una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) demostró que quienes lo padecen tienen alterada la actividad de una región del cerebro, el córtex orbitofrontal, que está relacionada con la toma de decisiones y el comportamiento. Según los expertos, el mal funcionamiento de esta área, que controla la flexibilidad mental, puede predisponer al desarrollo de las actitudes rígidas características de este trastorno. Tal y como explica el doctor Francisco Javier Quintero, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor, de Madrid, “es importante tener en cuenta que se trata de una enfermedad y que nada tiene que ver con la idea de que el paciente ‘no quiere’ controlar los síntomas, sino que no puede”.

OBSESIONES Y COMPULSIONES.
Lo que caracteriza a esta alteración es la presencia de dos tipos de síntomas clave. “Por un lado, las obsesiones, en forma de pensamientos circulares sobre uno o varios temas que la persona no es capaz de parar o reconducir, a los que vuelve una y otra vez sin descanso, a pesar de saber que son absurdos o irracionales y que terminan por ocupar gran parte de su tiempo y condicionando un notable malestar, principalmente en forma de ansiedad; esto, a su vez, retroalimenta las obsesiones, haciéndolas más intensas y nutriendo un bucle que puede llegar a no tener fin”, comenta el experto. El otro síntoma característico son las compulsiones. “Se trata de actos repetitivos que los afectados realizan tratando de rebajar el malestar que les generan las obsesiones y que están relacionadas de forma directa con ellas. Así, por ejemplo, si la preocupación se debe a la contaminación, las compulsiones son rituales de limpieza; o si la obsesión está ligada al orden, la persona estará constantemente organizando y ordenando”, asegura el experto.

NUEVOS TRATAMIENTOS: buenas perspectivas.
Tal y como señala el doctor Quintero, en la actualidad se dispone de tratamientos eficaces y seguros, “pero, siempre, el abordaje del TOC debe partir de un correcto y completo diagnóstico a manos de un profesional cualificado, capaz de diferenciar este trastorno de otros problemas con síntomas aparentemente similares. Tras consultar con el psiquiatra, éste podrá indicar, entre las alternativas terapéuticas, cuál será la más indicada en cada caso”.
-Fármacos. “Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se han situado como los tratamientos de primera elección. También son eficaces los antidepresivos tricíclicos y algunos neurolépticos”, señala Quintero.
-Psicoterapia. Es otra pieza clave del tratamiento. Tal y como dice el médico, “entre los abordajes psicoterapéuticos, la terapia cognitivo-conductual es la que arroja mejores resultados”.
-Psicocirugía. La técnica de la Estimulación Cerebral Profunda (ECP) es la terapia más novedosa para este trastorno. Se trata de un procedimiento que consiste en implantar en determinadas áreas del cerebro unos electrodos conectados a un dispositivo neuroestimulador a través del cual se transmite una corriente eléctrica que modula la actividad cerebral y restaura el funcionamiento normal de los circuitos que están alterados por el TOC. Según los artífices de esta intervención, ésta permite mejorar de forma moderada e importante los síntomas obsesivos y las compulsiones en un 60-70% de los pacientes. Esta técnica puntera de cirugía cerebral se está llevando a cabo en un número reducido de hospitales españoles, entre ellos La Fe de Valencia y el Clínico de Madrid, y está especialmente indicada para aquellos pacientes que no responden a los tratamientos convencionales (fármacos y psicoterapia).

¿Gestos recurrentes o un serio problema?
No siempre es fácil distinguir las manías características del TOC de otras que no se consideran patológicas. Obsesionarse hasta cierto punto puede ser normal cuando estamos preocupados por algo; “es habitual que el pensamiento sea circular sobre la preocupación, en un intento de buscar soluciones o alternativas para resolver el problema”, afirma el experto. La obsesión por un tema también puede constituir “un rasgo adaptativo de la personalidad y resulta incluso necesario para determinadas profesiones en las que no se pueden permitir margen alguno de error”, añade.
Se podría sospechar de un TOC cuando, además de ir asociadas a compulsiones, estas obsesiones tienen una serie de características: “Son excesivas, recurrentes e intensas pero, sobre todo, causan deterioro, se acompañan de un malestar clínico significativo y la persona consume mucho tiempo inmersa tanto en esas obsesiones como en los rituales que las acompañan”.

ESTO NO ES TOC...
-Lavarse las manos indefectiblemente antes de cada comida.
-Comprobar todas las noches dos veces las puertas y las ventanas al acostarse.
-Cuando se toca un instrumento, repetir un pasaje una y otra vez hasta ejecutarlo a la perfección.
-No abandonar la oficina hasta que la mesa esté limpia y la bandeja de entrada de mensajes vacía...

...ESTO SÍ LO ES.
-Lavarse las manos 100 veces al día, hasta que éstas están rojas y ásperas.
-Cerrar todos los días una y otra vez la puerta durante media hora antes de ir a trabajar.
-Conservar a lo largo de décadas los periódicos ‘por si acaso’, sin tener un sistema de búsqueda y archivo.
-Dar un golpecito en el marco de la puerta 14 veces antes de entrar.
-Pasar horas ordenando alfabéticamente todos los productos de la cocina u organizar toda la ropa por colores...

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