Selficidio, la nueva obsesión

Se fotografían sin parar para someterse al juicio de sus seguidores.

que es el selficidio

Se ven deformes

Un periódico nacional de India publicó recientemente la noticia de la hospitalización de seis personas aquejadas de una pulsión incontrolable por hacerse selfies. No es ficción. Lamentablemente, es real. El trastorno (de tan reciente aparición que ni siquiera ha sido bautizado para los anales de psiquiatría y psicología) recibe el inquietante nombre de selficidio.

“Se trata de un término equívoco por sus resonancias con el suicido”, admite el doctor Sergio Oliveros Calvo, psiquiatra y psicoterapeuta y experto de Doctoralia (doctoralia.es). El experto confirma que se trata de una adicción comportamental, sin sustancia, que se expresa por esa reiteración impulsiva de realizarse selfies de forma constante.

“Es muy frecuente que tal compulsión se asiente sobre una dismorfofobia o convencimiento subjetivo de sufrir una deformidad en una parte concreta del cuerpo”, añade. Es decir, el selficida rechaza o detesta alguna parte de su cuerpo, lo que le lleva a hacerse autofotos una y otra vez para comprobar cuánto hay de cierto en ese rasgo que desprecia y encuentra deforme.

"El selficidio es un trastorno nuevo o, más bien, una expresión nueva de unos trastornos ya conocidos. El tratamiento es bastante eficaz y con rápida respuesta, y se basa en una combinación de psicofármacos y psicoterapia", concluye Oliveros.

El selficida rechaza o detesta alguna parte de su cuerpo, lo que le lleva a hacerse autofotos una y otra vez para comprobar cuánto hay de cierto en ese rasgo que desprecia.

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Paradójicamente, esos selfies no se mantienen ocultos. Las personas con este trastorno publican sus fotos en las redes sociales, a la espera de juicio. Necesitan estar convencidos de que terceras personas les ven bien.

“La tendencia actual es sustituir el espejo por la foto comentada”, dice el doctor Oliveros. De este modo, Facebook o Instagram se convierten “en un espejo parlante y crítico, como en Blancanieves”.

Sin embargo, no siempre encuentran el apoyo que ansían. A veces, de hecho, sucede todo lo contrario.

La red social del sujeto puede estar “dispuesta a despellejarle”, señala el experto. “Las tendencias a la envidia y hacia la crítica demoledora (pobre Shakira, probable selficida) actuales hacen que, con frecuencia, la imagen que ese espejo devuelve sea aún más deforme que la visión que el sujeto tiene del supuesto defecto estético”.

Síntomas

selfie

El selficida dedica la mayor parte de su tiempo a hacerse fotos y compartirlas en redes, lo que provoca un deterioro de su actividad personal, laboral, escolar y social.

Se sobresalta ante cada notificación en las redes sociales, no soporta quedarse sin batería (“lo que evita portando encima cables, cargadores o baterías externas”) y siempre que puede conecta su móvil a un enchufe. Todo ello son síntomas de dependencia.

Pero también sufre de abstinencia si no puede conectarse por alguna circunstancia e incluso muestra rasgos obsesivo-compulsivos. “Manifiesta una actividad mental dedicada casi en exclusiva a realizarse selfies, incapacidad para controlar esa compulsión y para concentrarse en cualquier otra actividad. También puede haber una inspección compulsiva del teléfono, aunque lo haya comprobado un instante antes, incluso cuando sabe que puede molestar (en el cine, por ejemplo); y pueden hacerlo disimuladamente para no llamar la atención (mirando de reojo). Si no tiene acceso al móvil muestra ansiedad y tensión”, concluye el doctor Oliveros.

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