Ser solidarios, ¡es bueno para la salud!

La solidaridad es una de las bases del ser humano. A nivel material o emocional, da igual. Ser solidarios aporta grandes valores y nos construye como personas.

¿Qué nos aporta ser solidarios?

El ser humano ha desarrollado la solidaridad desde su conformación. El mostrarse solidario es una de las bases de nuestra evolución y lo que es más importante, de nuestra supervivencia. La mayoría de nosotros, sin haber recibido o recibir la solidaridad de alguien, no estaríamos aquí. Todos hemos necesitado, necesitamos o necesitaremos solidaridad en algún momento.

 

Podríamos definir la solidaridad como la entrega a otros semejantes compartiendo o entregando aquellos recursos que ayuden al otro tanto a nivel material como emocional. Una persona puede ser solidaria con pequeños gestos: una sonrisa, un favor, ceder el asiento, invitar a comer a alguien necesitado, colaborando de forma altruista en la realización de un proyecto, regalar aquella ropa o utensilios que no utilizamos, hacer un voluntariado, etc.

 

Aceptar ayuda no es una vergüenza, es un honor y también lo es para el que da, además de tener muchas ventajas emocionales para la persona:

 

Positividad

 

La solidaridad está relacionada con la positividad, se ayuda porque se tiene el convencimiento de que la situación de las personas va a mejorar gracias a esa colaboración. Y a la vez, ese sentido de tener en las manos de uno mismo la mejora o la solución de una determinada problemática hace que aumente la valoración de la imagen de la persona, la autoestima, "me considero buena gente porque hago cosas por los demás".

 

Sociabilidad

 

Ser solidario permite desarrollar las habilidades sociales. Cuando una persona tiene dificultades para relacionarse con los demás, le aconsejo que se dedique a los otros realizando un voluntariado o colaborando con una ONG. De esta manera, viéndose obligado a comunicarse, irá perdiendo el miedo y se irá socializando paulatinamente.

Adiós a los miedos e inseguridades

 

El estar ocupado en algo tan positivo para uno mismo hace que se piense menos en los miedos y las inseguridades y eso genera una persona más fuerte, que vive el presente sin preocuparse en exceso por el futuro.

 

La clave está en relativizar

 

El comprobar cómo algunas personas tienen problemas graves en sus vidas, hace que la persona que decide ayudar relativice los suyos y llegue a no darles importancia.

 

Conocerse a uno mismo

 

Ayudar a los demás hace que uno se conozca mejor a sí mismo. En muchas ocasiones, personas que dudaban que profesión escoger, que estudiar o a que dedicarse, la colaboración con los otros le ha facilitado tomar la decisión que en muchas ocasiones ha significado la elección de algo relacionado con dar a los demás.

 

Generosidad

 

Con la solidaridad sacamos lo mejor, potenciamos la parte más generosa de nosotros mismos. Somos seres humanos y por tanto sociales por lo que gran parte de nuestra felicidad depende de estar con los otros, de compartir.


Cambios emocionales

 

La persona solidaria da sin esperar recibir nada a cambio. Esto permite que el individuo se acostumbre a esta sensación. Muchas personas se consideran infelices porque creen que dan mucho y nunca reciben nada. En consecuencia, trabajar y acostumbrarse a esta sensación, provocará una persona más sana emocionalmente.

 

Por Carmen Torrado, psicóloga especializada en terapia familiar de Doctoralia.

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