¿Serás celiaca?

Es difícil de responder sin las pruebas pertinentes, porque esta enfermedad, muy común, tiene síntomas muy diversos y puede confundirse con otras.

Es difícil de responder sin las pruebas pertinentes. Porque esta enfermedad, muy común, tiene síntomas muy diversos y puede confundirse con otras. ¡Te lo aclaramos!

 

De qué se trata

“La enfermedad celiaca es una intolerancia permanente al gluten, es decir, a la proteína presente en el trigo, el centeno y la cebada”, explica el doctor Juan Ramón Pineda Mariño, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima (Vigo). Pero, ojo, “también a algunas variedades de avena”, como apunta el doctor Amado Salvador Peña, profesor de Inmunología Gastrointestinal en el V U University Medical Center de Ámsterdam y miembro de la Sociedad Española de Enfermedad Celiaca (SEEC). Y fíjate, tal como indica este mismo experto, es la intolerancia alimenticia más frecuente en el mundo; una persona de cada 100 sufre esta enfermedad; eso sí, “con diferentes grados de afectación”, subraya. ¿Podemos decir que influyen los genes? Pues sí. Se necesita tener una predisposición genética para padecerla, como dice Peña, “y el órgano diana es el intestino delgado”.

 

Qué provoca esta intolerancia


“Una reacción inflamatoria de la mucosa del intestino delgado”, dice Pineda. ¿Qué ocurre? La mucosa termina atrofiándose, lo que provoca “una absorción inadecuada de los diferentes nutrientes de los alimentos: proteínas, grasas, hidratos, sales minerales y vitaminas”, agrega. ¿Cuál es uno de los grandes problemas en relación a esta enfermedad? “Un porcentaje importante de afectados (75 %) está sin diagnosticar debido sobre todo a que durante años se ha relacionado, exclusivamente, con su forma clásica de presentación clínica [los síntomas más relacionables con la afectación del intestino], cuando también tiene formas atípicas de manifestarse”, explican en la Federación de Asociaciones de Celiacos en España (FACE).

Cuáles son sus síntomas

Muy diversos, como indican en la anterior federación. “Puede tener múltiples manifestaciones. Son más frecuentes la anemia ferropénica, la osteoporosis, el cansancio, la pérdida de la menstruación, dolores osteomusculares, aumento de transaminasas y cambios en el comportamiento”, dice Pineda Mariño. “Sin embargo, hoy en día sabemos que muchas personas no tienen síntomas gastrointestinales y sufren presentaciones atípicas. Por ejemplo: irritabilidad, erupciones en la piel con picor y vesículas como la dermatitis herpetiformis, cabello ralo, uñas quebradizas, fracturas por osteoporosis en jóvenes, aftas bucales, problemas neurológicos, abortos de repetición e infertilidad en ambos sexos”, añade el doctor Peña.

 

Se puede confundir con otras enfermedades

Todos estos síntomas tan diversos llevan a que pueda confundirse con otras patologías. “La enfermedad celiaca (EC) se debe diferenciar de aquellas otras que también pueden provocar diarrea y dolor abdominal crónico, sobre todo en niños y adultos jóvenes, como -por ejemplo- el síndrome del intestino irritable, ciertas intolerancias alimentarias (lactosa, sacarosa, fructosa y sorbitol), parasitosis, enfermedad de Crohn y colitis microscópica. También hay que descartarla en las personas que tienen anemia ferropénica o las transaminasas elevadas por un origen desconocido”, dice Pineda.

 

¿Alergia al trigo o sensibilidad al gluten?

No es lo mismo que la EC. También hay que descartarlas. Pero no es fácil. “La intolerancia al gluten en la celiaquía puede confundirse con la alergia al trigo o la sensibilidad al gluten sin alteraciones del intestino delgado”, dice el doctor Peña. Lo que sucede es que la sensibilidad al gluten sin celiaquía “no está completamente definida y al parecer es más frecuente que la celiaquía. En Estados Unidos, se calcula que hasta 10 de cada 100 personas pueden padecerla”, apunta.

 

Un análisis de sangre y una biopsia para salir de dudas

Es el método de diagnóstico más común. Y, como ves, es necesario dado el gran abanico de sus síntomas y la confusión con otras patologías. Así lo explican los especialistas: “Debemos realizar un análisis de sangre para detectar los anticuerpos que son específicos en esta enfermedad [antitransglutaminasa, antiendomisio o antipéptidos aislados del gluten activados por la transglutaminasa que suelen estar elevados]. En el caso de que estos anticuerpos sean positivos, se debe confirmar la enfermedad con una biopsia de duodeno, que se realizará mediante una gastroscopia”, dice Pineda.

 

Soluciones: cómo actuar cuando sabes que la tienes

“Se trata de seguir la dieta mediterránea sin pan y sin cereales. Es lo ideal. Por ejemplo, los argentinos de la Plata hablan de la dieta sin TACC (libre de trigo, avena, centeno y cebada)”, explica el doctor Peña. Y apunta: “El régimen, en este sentido, ha de ser estricto y de por vida. Es la única forma de curar el intestino delgado; si no se hace bien hay un riesgo de malignización y osteoporosis a largo plazo”. Por eso, hay que ser cuidadosos y “eliminar los derivados como el almidón, la harina, los panes y pastas elaborados con los cereales implicados”, dicen en la FACE. La dieta -como siempre- ha de ser equilibrada: contener un 40 % de hidratos (verduras, frutas, legumbres, maíz y arroz -cereales sin gluten-); un 30 % de proteínas (pescado blanco y azul, huevo, carnes magras y rojas, aves, lácteos desnatados) y un 30 % de grasas (aceite de oliva).

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