Sexo sin complejos a los 40

Son ‘los nuevos 30’. Una etapa en la que se dice adiós a las preguntas angustiosas sobre si nos querrán o no...  Es el momento de la complicidad con uno mismo y con la pareja.

Son ‘los nuevos 30’. Una etapa en la que se dice adiós a las preguntas angustiosas sobre si nos querrán o no...  Es el momento de la complicidad con uno mismo y con la pareja.

 

Sin duda, es una etapa para disfrutar de la autonomía, de la dulzura y del respeto que se consiguen a lo largo de los años”, expresa la psicóloga y sexóloga Marián Ponte. En ‘los nuevos 30’, sobre todo se aprecia no tener que dar explicaciones a la pareja; que no haya que justificarse porque “se es más lúcido con lo que se quiere y se puede disfrutar más del conocimiento del propio cuerpo”, según la experta.

 

Expresa tus necesidades

“No me callo, la verdad. En mis anteriores relaciones no decía lo que sentía por temor a que me juzgasen, pero ahora, con 45 años, es diferente. Lo primero es ser yo misma, sentirme bien, y desde ahí crear mi vida con Luis”, dice Laura Cerian, actualmente en paro.

 

Y lo confirma la psicóloga: “A los 40 ya se han tenido varias experiencias que aportan conocimientos sobre los propios deseos y necesidades; y se asume que el otro también. En general, se da más libertad y autonomía en los gustos y la expresión de lo que se precisa”. Así, las inquietudes de cada uno indican el camino para que una pareja funcione: escucharse, darse voz y compartir lo que se siente y piensa. 

Lo que sabe el cuerpo

De ahí también que la sexualidad sea plena, abierta y sin inhibiciones. “Muchas mujeres declaran obtener mucho más placer y sentirse más partícipes en la cama; han dejado atrás inseguridades y se han conquistado a sí mismas”, agrega Ponte.

 

No obstante, según el Informe Durex, entre los 35 y 49 años la media de las personas que disfrutan del sexo semanalmente baja (65%) respecto a las edades anteriores (72-70%), y de ellas está plenamente satisfecho sólo el 42%.

 

¿Cómo estabilizar una relación a esta edad? Ponte da unas pautas: “Repara tus deudas emocionales y consigue sosiego interior (si no te amas ni te conoces, no llegarás a una relación en las mejores condiciones); date el tiempo necesario antes de embarcarte en un compromiso; no alargues nada que te disguste, ni entres en largos debates para justificar lo que sientes que no funciona; no sacrifiques tu autonomía personal, emocional ni económica por una relación; conserva tu espacio, tus amistades, tiempo para ti”.

 

Etapa de transición

En los cuarenta, según explica Marián Ponte, se deja atrás la juventud de la edad adulta y se va hacia la madurez. Y pueden darse transiciones no resueltas (dolor por relaciones pasadas, ganas de vivir una segunda juventud si no se disfrutó, miedo a la soledad, cúmulo de experiencias no gestionadas -divorcios, separaciones-, conflictos con los hijos...). “La idea es liberarse del peso; muchas mujeres desean una nueva vida social después de una separación, por ejemplo, y han de volver a saberse relacionar; también surge la necesidad de sentirse atractiva, deseable... El riesgo siempre es ‘padecer innecesariamente’; eso es lo que hay que evitar”.

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