5 síntomas de intolerancia a la lactosa que deberías identificar

¿Cómo saber si eres intolerante a la lactosa de verdad o si es otro problema digestivo? ¡Atenta a estos síntomas comunes!

Si alguna vez te has sentido hinchada, con gases o simplemente mal después de tomar un helado, un vaso de leche, un yogur o una comida cargada de queso, es más que posible que seas intolerante a la lactosa. Las personas que sufren intolerancia a la lactosa no pueden digerir completamente la lactosa, el azúcar que se encuentra en la leche y los productos lácteos. Este trastorno digestivo es causado por la falta de una determinada enzima, la lactasa, encargada de descomponer la lactosa en dos azúcares simples: glucosa y galactosa.

La mayoría de los bebés y los niños no tienen problemas para producir suficiente lactasa, pero a medida que envejecemos, la producción de lactasa se reduce progresivamente. Esto conduce a la intolerancia a la lactosa en muchos adultos. Se estima, de hecho, que aproximadamente el 65% de los adultos tienen algún grado de intolerancia a la lactosa. Eso sí, aunque la intolerancia a la lactosa es bastante común, no siempre sus síntomas se identifican bien y puede pasar desapercibida para algunas personas…

Los síntomas más comunes de intolerancia a la lactosa

Hay cinco síntomas principales que identifican una intolerancia a la lactosa. Si presentas los siguientes síntomas es posible que esté lidiando con este problema digestivo:

  1. Hinchazón
  2. Diarrea aguda
  3. Gases o flatulencias
  4. Calambres o cólicos estomacales
  5. Náuseas

La forma más efectiva de identificar estos síntomas con una intolerancia a la lactosa y no con otro problema digestivo (como una gastroenteritis, una intoxicación alimentaria puntual, etc) es el tiempo: generalmente los síntomas de la intolerancia aparecen entre 30 minutos y dos horas después de consumir alimentos que contienen lactosa.

Dos tipos de intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se puede dividir en dos tipos: primaria y secundaria. La intolerancia primaria a la lactosa se debe a la falta o disminución de la producción de la enzima digestiva lactasa, que ayuda en la digestión de la lactosa. Por su parte, la intolerancia secundaria a la lactosa puede ser causada por una lesión en la superficie mucosa de los intestinos, ya que la lactasa se produce al final de las vellosidades intestinales. Las vellosidades intestinales son pequeños flagelos en forma de dedos que recubren toda la longitud del interior del intestino delgado: absorben los nutrientes de los alimentos que consumes y los llevan al torrente sanguíneo, donde pueden trasladarse a otros lugares del cuerpo donde esos nutrientes se pueden utilizar mejor. La intolerancia secundaria a la lactosa puede ocurrir como resultado de varias afecciones, que incluyen la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad celíaca o diversas infecciones virales.

Al mismo tiempo, existen diversos grados de intolerancia a la lactosa. Algunas personas pueden tener una producción de lactasa absolutamente nula, mientras que otras tienen niveles bajos de producción de lactasa. Por lo tanto, es posible que alguien con baja producción de lactasa tolere una o dos porciones de alimentos que contienen lactosa sin síntomas. Sin embargo, pueden experimentar síntomas más agudos si exceden las dos porciones o aumentan la frecuencia de ingesta de lactosa.

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