Sodio y potasio, busca el equilibrio

Asociando un alimento rico en potasio con uno salado, rico en sodio, conseguirás limitar las desventajas de la sal. ¡Busca el equilibrio!

Asociando un alimento rico en potasio con uno salado, rico en sodio, conseguirás limitar las desventajas de la sal. ¡Busca el equilibrio!

 

Para qué sirven

 

El sodio y el potasio, son dos minerales que se han consumido a lo largo de la historia de forma proporcional, respetando un equilibrio.

 

En la actualidad, la notable contribución de los productos elaborados (conservas, embutidos) y de las comidas rápidas a la alimentación de muchos ciudadanos, junto con la tendencia a reducir la ingesta de verduras y hortalizas frescas, de fruta o de frutos secos ha conseguido romper este equilibrio a favor del sodio.

Sodio   

El sodio es responsable de retener agua en el interior de nuestro organismo. En otras palabras, evita que nos deshidratemos, pero si lo consumimos en exceso aumentaremos el volumen de líquido en nuestro interior y el edema.

 

Este aumento de volumen interior, aunque puede ser debido a otras causas, suele atribuirse a un incremento en los niveles de sodio.

 

En un principio, nos hace sentir hinchados y nos incomoda por cuestiones estéticas, pero puede ir acompañado de un aumento de la tensión arterial, y en este caso, las consecuencias son mucho más importantes desde el punto de vista del mantenimiento de la salud.

 

Dónde se esconde

La sal de mesa es la principal fuente de sodio en nuestra alimentación, aunque los alimentos frescos también la contienen, siendo más abundante en los de origen animal (quesos, carnes).

 

El mayor aporte de sodio procede de los alimentos procesados, ya que es un excelente conservante. La OMS (Organización Mundial de Salud) aconseja no superar los 5 g al día. Toma nota: 50 g de corn flakes  te aportan 500 mg. Una loncha de jamón cocido de 50 g, 455 mg.

Potasio  

El potasio, aunque menos conocido que el sodio, presenta igualmente importantes funciones en el organismo: interviene en la conducción del impulso nervioso y en la contracción de las fibras musculares, incluso cardíacas. Por este motivo, cuando nuestros niveles de potasio disminuyen en sangre, pueden aparecer, cansancio muscular o dolores musculares.

 

Además, se ha encontrado que una dieta pobre en potasio favorece el desarrollo de hipertensión arterial. Se encuentra en las frutas, las verduras de hoja verde, los frutos secos, el cacao y los cereales integrales.

 

Las frutas deshidratadas y las legumbres son muy ricas en este mineral. Para limitar al mínimo las pérdidas de potasio, que es soluble en agua, debes evitar las cocciones prolongadas en abundante agua, es mejor la cocción al vapor.

 

Las mejores fuentes de potasio: 100 g de castañas te aportan 600 mg; 40 g de orejones (albaricoques secos), contienen 608 mg; un plátano de 100 g, 385 mg.

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