Somníferos, Analgésicos... Aprovecha la 'Rentrée' para Dejarlos.

En España somos campeones en el consumo de fármacos. A veces son necesarios y nos ayudan, pero ¿qué ocurre si comenzamos a depender psicológicamente de ellos y suponen un problema? Diles adiós. Te contamos cómo.
Acabamos de comenzar un curso nuevo. “¿Qué mejor momento para sacudirnos de encima algún hábito malsano, que incluso puede tratarse de una franca adicción?”, dice la psiquiatra María Soledad Humbert Escario, del Centro Médico Teknon, de Barcelona. Porque, grandes o pequeñas, nuestras adicciones son un obstáculo para nuestra salud física y mental. Supéralas.
¿CUÁNDO ESTAMOS ENGANCHADOS?
“Excepto el tabaco, los analgésicos, somníferos, tranquilizantes y antidepresivos son fármacos que se emplean en tratamientos que requieren prescripción facultativa -afirma la dra. Humbert Escario-. El término desengancharse implica adicción y aquí entramos en un punto controvertido y confuso, ya que la mayoría de las sustancias psicotrópicas tienen ‘mala fama’. Por ejemplo, si se toma un antihipertensivo (contra la tensión alta) no se habla de dependencia al mismo, mientras que, en el caso de un ansiolítico para un trastorno de pánico, con facilidad se recurre al término dependencia, cuando en realidad estamos ante un fármaco que yugula unos síntomas que reaparecen si se deja de tomar. El problema está en diferenciar cuándo son necesarios o no:  ahí sí entra la dependencia”.
LOS ANALGÉSICOS
Suelen prescribirse durante periodos prolongados (15 días o más), por ejemplo, frente a lesiones de espalda, y pueden generar dependencia psicológica. “Si se trata de aspirina o paracetamol no generan adicción; es en el caso de los opiáceos, cuya prescripción está muy limitada y controlada, cuando puede darse”, dice la psiquiatra. No obstante, hay que tener cuidado con los que incorporan codeína, ya que puede afectar a la capacidad cognitiva y provocar estreñimiento.
¿Por qué dejarlos ahora? Comienzas tus actividades habituales y, desarrollándolas, sabrás si realmente necesitas tu ‘dosis de analgésicos’ para poder llevarlas a cabo (acude a tu médico).
¿Cómo puedes conseguirlo? “El tratamiento y la deshabituación siempre debe prescribirlos un especialista. Existen casos de cuadros crónicos de dolor y una persona puede convertirse en un consumidor habitual de estos medicamentos”, dice Humbert Escario; por lo tanto, los pasos a dar (ir rebajando la dosis, generalmente, hasta dejarla a cero) tienen que adoptarse conforme a las necesidades diarias (cuál es el grado de dolor, qué trabajo se realiza, cuánto se descansa, cuál es el ritmo de vida...) de cada uno.
¿Por qué puedes sustituirlos? Según la enfermedad, los tratamientos más eficaces pasan por la kinesiología, la osteopatía (problemas musculoesqueléticos, hipersensibilidad, estrés...), la talasoterapia y la balneoterapia (ayudan a reducir la dosis de medicamentos necesaria).
LOS SOMNÍFEROS
Las pastillas para dormir no nos hacen descansar, sino que nos sumergen en un ‘sueño artificial’. ¿El resultado? Nos olvidamos de que, en realidad, nos despertamos por la noche, interrumpen las fases del sueño y estamos cansados por la mañana. ¿Los riesgos? Trastornos de vigilia, apnea del sueño, pérdida de memoria y, probablemente, adicción.
¿Por qué dejarlos ahora? En otoño la luz no es tan intensa como en verano, con lo que desbloquear la melatonina (la hormona que induce al sueño y que se bloquea con la luz: es necesaria la oscuridad para secretarla) es más fácil y ayudará a reajustar el ritmo de sueño.
El mejor método. “Hacerlo poco a poco, siguiendo las prescripciones del médico”, dice la psiquiatra.
¿Cómo conseguirlo? Si a la vez te ayudas con los consejos del doctor Estivill, facilitarás el proceso y conseguirás antes tu objetivo: “Es conveniente seguir ciertos rituales previos como lavarse los dientes, ajustar el despertador o preparar la ropa para el día siguiente; dejar de hacer cosas 20 minutos antes de acostarse; respetar que la cama es para dormir (nada de trabajo); no hacer cenas copiosas y no irse a la cama sin haber hecho la digestión (como mínimo deben transcurrir dos horas); incorporar el deporte a nuestra vida (alivia el estrés y facilita el descanso nocturno); tomar un vaso de leche con galletas (tiene triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, la hormona de la felicidad, que facilita la relajación)”.
 ¿Por qué puedes sustituirlos? “La homeopatía ha demostrado su eficacia para combatir el insomnio”, explica el doctor Dioniso Jaráiz,  del Centro Caduceo Salud (caduceosa lud.es). Las perlas homeopáticas más usadas son (consulta qué concentración necesitas con un experto): arnica (tras mucho esfuerzo físico); gelsemium (pensamientos en tropel, por temor a no poder dormir bien...); kalium phosphoricum (agotamiento mental, despertarse al menor ruido); nux vomica (adicción al trabajo, a la comida, alcohol, café, etc.).
LOS TRANQUILIZANTES
Conocidos también como ansiolíticos, “en general se trata de benzodiacepinas, cuya administración también está bien controlada. Normalmente, se prescriben a pacientes con ansiedad, y precisamente estas personas tienen un perfil adictivo muy bajo; al contrario, suelen ser pacientes que, siendo personas ansiosas, o sea temerosas, tienden a disminuir la medicación prescrita”, dice la doctora Humbert. Sin embargo, un tratamiento prolongado con benzodiacepinas puede provocar dependencias y aumentar el riesgo de apnea del sueño, accidente cerebrovascular, problemas de corazón y pérdida de memoria (por eso los médicos son reacios a que excedan las dos semanas y no los recetan para dormir).
¿Por qué dejarlos ahora? Como en el caso de los analgésicos, al comenzar el curso nos enfrentamos con nuestro día a día y es entonces cuando hemos de aprender a dejar de necesitarlos.
La mejor actitud. Hay que actuar con ellos como si fuesen antibióticos: usarlos sólo para el tiempo indicado.
¿Cómo conseguirlo? Disminuyendo la dosis de forma progresiva. Si tomamos un comprimido, reducirlo a la mitad; luego a un cuarto. “Hay que tener cuidado con la receta electrónica: al igual que con los antidepresivos, en ocasiones algunos fármacos tranquilizantes ‘se quedan fijos’ en ella, aunque esto cada vez ocurre menos”, dice la psiquiatra.
¿Por qué puedes sustituirlos? Las terapias conductuales y la hipnosis son útiles. También la meditación, el yoga..., cualquier actividad que nos relaje.
LOS ANTIDEPRESIVOS
“Siempre hay que retirarlos bajo control médico”, dice la psiquiatra. Y agrega: “Los fármacos antidepresivos son un tratamiento para un problema muy grave (la depresión), también para algunos cuadros crónicos de ansiedad y para el trastorno obsesivo compulsivo”.
Hay que ser muy cuidadosos: a veces, tal vez por lo coloquial que se ha vuelto el término ‘depresión’ (muchas veces mal utilizado y confundido con la tristeza o un estado transitorio de bajo ánimo), no somos conscientes de la importancia de estos medicamentos.
Duración del tratamiento: “Los psiquiatras tenemos unos protocolos muy rígidos acerca de la duración del tratamiento. Por lo tanto, hablar de cómo desengancharse de los antidepresivos sería algo similar a decir cómo desengancharse de la insulina. Si alguien recibe un tratamiento antidepresivo durante un largo tiempo y no está conforme con esa duración, mi consejo es que hable con su psiquiatra acerca de la expectativa de su duración, del riesgo de recaídas, etc.”, agrega la doctora.
Para evitar dependencias: “Puede ocurrir que se haya iniciado un tratamiento antidepresivo correctamente, pero que después, por dejadez o desconocimiento de que deben realizarse controles o por que se quede fijado en la receta electrónica, se siga de forma indefinida, sin saber muy bien si es necesario. Entonces, hay que ir al médico y consultar. Nunca debemos quedarnos con dudas”.
EL TABACO
La nicotina es tan adictiva como la cocaína o la heroína. “No hay remedios mágicos. No podemos creer que dejaremos de fumar en el momento en que queramos, de ser así ya lo hubiéramos hecho”, dice la psiquiatra. Hemos de plantearnos por qué fumamos (estimularnos, relajarnos, reducir los estados negativos...), y es por ahí por donde se debe trabajar para dejarlo:
-Si lo hemos usado para estimularnos, hemos de aprender a hacerlo de otra forma: respirar profundo, hacer ejercicio, tomar vitamina C.
-Si se trata de un refuerzo gestual, podemos reemplazarlo por un bolígrafo, aunque es mejor utilizar técnicas de relajación.
-Si era para afrontar situaciones negativas, hemos de buscar otras cosas que nos aporten placer (leer, pasear, charlar con los amigos).
"Además, siempre hemos de avisar a nuestros allegados, para evitar que nos ofrezcan y que fumen con nosotros”.
DIRECCIONES DE INTERÉS
-Dra. Humbert Escario: psiquiatra-consulta.blogspot.com (tiene un extenso informe para dejar el tabaco).
-Homeopatía, acupuntura y mesoterapia: Centro Caduceo Salud; drs. Dallarés y Villar  de la Clínica Homeopatica Barcelona.
-Hipnosis: Centro Kardía; Instituto Hipnosis.
-Osteopatía, kinesiología, fisioterapia: Fised; Centro de Fisioterapia Valdespartera.
Por: Carmen Sabalete-

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