¡Stop! al dolor de cabeza

Es tan tan frecuente que pocas personas se libran de padecerlo. ¿Causas, soluciones, tratamientos eficaces...? Aquí lo tienes todo.

 

¿Por qué me duele la cabeza? Es la pregunta inevitable cuando aparece una cefalea. Y a veces no tiene respuesta. “La cabeza duele bien de forma gratuita, porque se tiene predisposición a tener dolor de cabeza (que es la cefalea primaria, sin causa aparente), o bien por causas secundarias (desde un fármaco hasta problemas intracraneales graves). En estas sí existe un motivo detectable y, si se elimina, desaparece el dolor”, dice el doctor David Ezpeleta, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

 

¿Qué significa esta predisposición propia de las cefaleas primarias? Haber desarrollado sensibilidad a este dolor.

“El cerebro está predispuesto a padecer crisis o episodios de dolor”, detalla el mismo experto. Y de esta forma apunta a las últimas líneas de investigación al respecto, subrayadas ya por un neurólogo de referencia, Jes Olesen, director del Danish Headache Center: “El origen de las migrañas está en una hipersensibilidad del sistema nervioso central”.

“Siempre habíamos pensado que era un problema vascular, de dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro y demás, pero Olesen afirma que se trata más bien de un problema de sensibilización del sistema nervioso central”, agrega el doctor Óscar Cáceres, de SHC Medical del Hospital Viamed Sta. Ángela de la Cruz (Sevilla), pionero en España en la investigación del síndrome de sensibilidad central (SSC) y en la relación de las cefaleas con la alimentación.

 

¿Cuántos tipos hay?

Parece increíble, pero hay más de 200 clases de dolor de cabeza recogidas en la Clasificación Internacional de las Cefaleas, así que imagínate lo crucial que es establecer un buen diagnóstico.

La mayoría de las cefaleas son primarias y, dentro de éstas, la más importante, por su frecuencia y la discapacidad que produce, es la migraña. “Yo suelo preguntar ‘¿tienes migraña y qué más?’, porque hay muchos tipos (episódicas, crónicas -afectan 15 días o más al mes-, etc.)”, dice Ezpeleta.

 

¿Cuáles son los síntomas de la migraña?

Se trata de una “cefalea que se caracteriza por su intensidad, la discapacidad que produce, su frecuente relación genética (muchos pacientes tienen familiares con ella), la presencia de síntomas como el aura, las náuseas, los vómitos, su empeoramiento con el ejercicio o al mover la cabeza y la hipersensibilidad a los estímulos (luz, ruido, olores...). Tiene un carácter unilateral y es pulsátil”, explica.

 

El factor inmunológico

Admitido ya en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, México... (aquí todavía no, estamos rezagados) y conocido desde los años ochenta, el SSC consiste en una desregulación a nivel inmunológico que afecta a todos los sistemas (hormonal, nervioso, digestivo, etc.), por lo que se manifiesta con migrañas, cansancio, alergias, problemas digestivos... “Pasamos un cuestionario a varias personas diagnosticadas como migrañosas preguntándoles si, además de cefalea, tenían problemas digestivos, musculares, cansancio, alergias, piel atópica, intolerancia a ciertos alimentos (lo que caracteriza al SSC), y resultó que el 80% de ellas contestó afirmativamente”, explica.

 

Entonces, ¿hasta qué punto se trataba de migraña o del SSC? “Porque resulta que coincide con un dato que manejan los neurólogos: el 80% de las migrañas es de origen desconocido (las primarias). Puede ser que estos pacientes no tuviesen una migraña real, sino el SSC”. Se trataría de una migraña inmunológica, entonces, que puede relacionarse con la sensibilidad a ciertos alimentos.

 

El factor estrés

Hoy en día es el desencadenante más importante del dolor de cabeza, tanto en hombres como en mujeres. “Se trata de un enemigo silencioso, del que no somos conscientes, que afecta, sobre todo, a las personas jóvenes, inmersas en un ritmo de actividad muy fuerte. Y, precisamente, la migraña es una enfermedad que ataca a los jóvenes”, agrega el doctor Ezpeleta.

 

Pero no suele aparecer en los momentos de máximo estrés y tensión, cuando estamos inmersos, por ejemplo, en sacar adelante un proyecto o en terminar ese informe..., sino después, cuando nos relajamos. Son las denominadas migrañas de fin de semana, en las que influye que baja la ansiedad, que nos relajamos y también que dormimos más (a una persona con tendencia a la migraña que suele dormir durante los días laborables unas siete horas, mientras que los fines de semana descansa nueve, es más que probable que le termine doliendo la cabeza durante el sábado y el domingo). Y puntualiza: “Tradicionalmente, se han llamado cefaleas tensionales a las producidas por el estrés, pero en realidad son migrañas; el estrés provoca el dolor por el mecanismo antes mencionado”.

 

Por Carmen Sabalete

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