¿Sufres el síndrome de la vibración fantasma?

Mirar el móvil compulsivamente pensando que ha vibrado… ¿Te suena? Se llama síndrome de la vibración fantasma y todos lo hemos padecido en algún momento.

Cada español mira el teléfono una media de 150 veces cada día, según un informe de la Fundación Telefónica sobre la Sociedad de la Información en España. El síndrome de la vibración fantasma - o la llamada imaginaria- es consecuencia directa de este uso abusivo del teléfono.

La llamada nomofobia es un problema cada vez más habitual en la sociedad en la que vivimos. Se trata del miedo irracional a salir de casa sin el teléfono móvil, que sufren 3 de cada 5 españoles, se une a un nuevo problema relacionado con las nuevas tecnologías: el síndrome de la vibración fantasma.

Este nombre fue acuñado por un grupo de neurólogos de varias universidades norteamericanas que analizaron la sensación que sienten las personas cuando creen que su móvil ha vibrado, corren a mirar quién les ha llamado o enviado un mensaje y no tienen nada. Es fruto de su imaginación y les puede llegar a generar ansiedad.

Cada español mira el teléfono una media de 150 veces cada día.

¿Por qué sufrimos este síndrome?

El síndrome de la llamada imaginaria está directamente relacionado con la dependencia que tenemos del smartphone y la costumbre de estar continuamente recibiendo llamadas y mensajes durante todo el día.

Los médicos aseguran que no hay que alarmarse, es algo normal, siempre que no interfiera directamente en nuestra vida. Hay que tener claro que el teléfono es un medio para conseguir algo (información, estar conectado con otras personas de del entorno…) pero no debe guiar nuestra vida.

Cuando este síndrome se manifiesta de forma recurrente y te hace estar en alerta constante, llegando a ocasionar ansiedad por no tener mensajes ni llamadas, hay que tomar medidas y consultarlo con un profesional.

¿Cómo dejar de lado esta dependencia?

Los expertos aseguran que es fundamental establecer horarios de uso y no uso del teléfono: fijar determinadas horas o momentos del día en que no se mira el teléfono ni el ordenador.

Dejar guardado el teléfono cuando se come o cena o a la hora del desayuno.

Aprender a espaciar la atención al teléfono: aunque oigas que te ha llegado un mensaje, no hace falta correr a mirar el teléfono. Seguro que puede esperar unos minutos. Hay que pensar que si es algo urgente, llamarán nuevamente.

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Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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