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Táperes que no engordan

Volver al trabajo presencial implica, en muchos casos, tener que sacar de nuevo las fiambreras y demás recipientes en los que llevar la comida.

  • Por Sara Menéndez

La pereza o la falta de ideas pueden llevar a decantarse por platos ultraprocesados o menús poco saludables. Con estos consejos, evitarás caer en errores.

Parece que esa ‘antigua normalidad’ que tanto tiempo llevamos esperando por fin se está materializando. Y esto implica volver a  ciertas rutinas que se habían quedado en pausa durante muchos meses y a las que ahora debemos volver a acostumbrarnos. Entrar en espacios cerrados –aún con mascarilla– o volver al trabajo presencial son algunas de ellas. Esta última, además de implicar desplazamientos y decir adiós a las reuniones por videollamada, también conlleva, en muchos casos, el comer fuera de casa de nuevo.

Y puede que no sea una labor fácil: prepararse el táper lleva tiempo y planificación. A la hora de hacer la compra, debes pensar en productos con los que puedas preparar recetas que aguanten bien de un día para otro y que te permitan llevar una alimentación variada. Además, necesitas sacar el tiempo para prepararlas y, en muchas ocasiones, el cansancio o la pereza pueden ganar y hacer que al mediodía acabes optando por platos precocinados que se puedan calentar en el microondas del lugar de trabajo. Las consecuencias directas pueden ser un peor estado de salud y aumento de peso (lo que no es beneficioso precisamente para el organismo). Pero, con los consejos que te encontrarás a continuación, será más fácil que no caigas en malos hábitos.

Errores que no debes cometer

  • Intenta no repetir demasiado o acabarás cayendo en el tedio y abandonando las prácticas saludables. Hay muchas posibilidades para meter en el táper.
  • Ten en cuenta las peculiaridades de cada preparación. Por ejemplo, no aliñes la ensalada en casa o se estropeará. Tampoco cortes el aguacate o la manzana hasta que no llegue el momento de comerlos, porque se oxidarán.
  • Escoge tu mejor momento para cocinar. Si se te pegan las sábanas, no esperes a la mañana siguiente para preparar el táper. Puedes aprovechar el momento de hacer la cena para preparar la comida del día siguiente.

Ideas prácticas

  • Escoge recipientes de buena calidad en los que la comida se conserve en el mejor estado posible de textura y sabor. Por ejemplo, los táperes de cristal son más eficientes que los de plástico en este sentido y son más fáciles de lavar.
  • Hazte con una bolsa isotérmica para transportarlos. En el mercado, existe una gran variedad, para que escojas la que más se adecúe a tus necesidades. En muchas de ellas, puedes guardar también los cubiertos, servilletas y otros utensilios que necesites.
  • Ten en cuenta los tamaños: es esencial que midas bien las cantidades, para comer solo lo que necesitas. Si el táper es demasiado pequeño, te quedarás con hambre y puede que, al final, acabes picando productos ultraprocesados. Y si es demasiado grande, lo más seguro es que acabes comiendo más de lo recomendable.
  • Aprovecha un día para cocinar platos que te sirvan para el resto de la semana. Por ejemplo, con unos garbanzos cocidos, puedes elaborar una ensalada o un plato caliente, como un revuelto con huevo y espárragos trigueros. Asimismo, un pisto de verduras puede servir de acompañamiento de un pescado o como salsa para la pasta.
  • Llévate el postre de casa. Una pieza de fruta es una opción sana y saciante.

Ingredientes esenciales

  • Legumbres: Admiten múltiples preparaciones y aportan energía y fibra. Por ejemplo, las lentejas pueden prepararse estofadas, en ensalada o, incluso, en formato de hamburguesa. Y si un día no tienes tiempo para prepararlas, puedes comprarlas envasadas al vacío.
  • Verduras: En forma de menestra, como acompañamiento o en crema (asegúrate de que el táper tiene un buen cierre).
  • Pescado y carne: Al horno, se mantendrán más jugosos que a la plancha. En caso de optar por el formato, puedes acompañarlos con ensalada o con pisto, para que sea más apetecible.
  • Conservas: Sardinas, atún, mejillones o calamares en su tinta, por ejemplo. Son perfectos para salvarte en un día en el que no hayas tenido tiempo de meterte en la cocina. Si las acompañadas con arroz integral o ensalada, tendrás un plato completo y sabroso.
  • Pasta, cuscús o el mencionado arroz (siempre mejor integral): Son opciones fáciles, pero no recurras a ellos más de una vez a la semana. No los riegues con salsas industriales: haz tomate frito natural en casa o cómelos en formato ensalada, con verdura y frutas, por ejemplo.
  • Bocadillos: Es otro recurso rápido y eficaz, pero no siempre saludable. Huye de los embutidos o ingredientes grasos, como las salchichas. Utiliza pan integral (mejor de panadería que de molde) y decántate por la lechuga, los espárragos, el atún, los pimientos, el queso fresco o el tomate natural para rellenarlos. No abuses de ellos: como máximo, una vez a la semana.

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