¿Te toca una limpieza de hígado?

Este órgano interviene hasta en 500 funciones orgánicas, y aunque esté sano, puede estar saturado. A principio de año, y tras los excesos navideños, es un buen momento para ‘desintoxicarlo’.

No hace falta beber alcohol con frecuencia, comer grasas en exceso o fumar para hacerse una limpieza de hígado. De hecho, según María S. Cuevas, del herbolario Naturzen, ésta se recomienda a cualquier persona sana como mínimo dos veces al año, pues “todo el mundo introduce tóxicos en su cuerpo en mayor o menor medida”, a pesar de que el hígado tenga sus propios métodos de depuración “y aunque hacerlo no implique que el hígado esté dañado”.
La limpieza de hígado no está recomendada, sin embargo, si tienes cólicos, piedras en la vesícula y diabetes; y por supuesto, tampoco si estás embarazada o en periodo de lactancia.  

Plantas que funcionan

Las plantas hepatobiliares más efectivas son el rábano negro, la alcachofera, el boldo, el cardo mariano y el desmodium, “especialmente las dos últimas”, opina Cuevas. Se pueden tomar en comprimidos, en jarabes que combinan varias de estas plantas (un tapón dos veces al día) o en infusión. El problema de esta última manera es que las plantas tienen un sabor amargo: “Son bastante desagradables de tomar, aun con edulcorantes o mezclándolas con manzanilla o con poleo menta”.

El mejor momento

Para personas que vayan a hacerse una depuración puntual (dos o tres veces al año), la experta aconseja un tratamiento de dos o tres meses (durante el primero, el cuerpo empieza a reaccionar al tratamiento). Lo mejor es hacerlas después del verano (por los excesos de las vacaciones) y del invierno (puesto que las comidas invernales suelen ser más pesadas y ricas en grasas). Si tienes una dieta en la que abundan las grasas y los hidratos de carbono (si comes a menudo fuera, es más probable) o tomas medicamentos de forma continuada, te hará más falta: puedes seguir un tratamiento depurativo habitual, más a largo plazo: “Yo, por ejemplo, tomo una pastilla de cardo mariano al día, y llevo una vida saludable”. En cualquier caso, no olvides visitar a un especialista primero.

Las señales que tu cuerpo te envía

“Cuando la gente te dice que hace dietas y no adelgaza un gramo, suele ser porque hace falta una limpieza hepática”, dice María Cuevas. “Para drenar, hay que limpiar primero. Si no funciona bien el hígado, no funciona bien nada”. Otros factores que, combinados, pueden alertarte son “más cansancio del habitual, exceso de gases, digestiones lentas, la piel apagada y más caída de pelo, más amargor en la boca al levantarte o sentir que en seguida, al comer, te hinchas”.

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