Tecnodolencias. Problemas de las Nuevas Tecnologías.

Trabajas con un ordenador y, en tu tiempo libre, te gusta ver series en el portátil, jugar al tenis con la Wii, escuchar música en el iPod a todo volumen o twittear por el móvil. Quizá te pasas demasiadas horas enganchada a estos aparatos y nadie te ha dicho aún que el abuso pasa factura. Toma nota de los riesgos y aprende a evitarlos.

Puedes imaginarte la vida sin teléfono móvil o sin ordenador? Seguro que no, porque estos (y otros) gadgets tecnológicos son ya imprescindibles en nuestro día a día. Sin embargo, su uso excesivo puede causar diversas dolencias que no tienen por qué ser graves, pero sí resultar muy molestas. El doctor Salvador Tranche, secretario de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC), te ayuda a identificarlas y a minimizar los riesgos.

-Alergia al móvil. El níquel que contienen algunos móviles puede provocar dermatitis en las personas alérgicas a este metal (15-20% de los españoles). Se manifiesta con eccemas en mejillas y orejas, así como en las yemas de los dedos de quienes mandan muchos mensajes de texto. Pese a que las baterías ya son de litio, algunos teléfonos siguen conteniendo pequeñas cantidades de níquel, especialmente en los botones, en los logotipos de los auriculares y en los marcos que rodean las pantallas.
Solución: elegir modelos que estén libres de ese metal; también puedes poner una fina tela de algodón sobre el teléfono cuando vayas a usarlo.

-Los síndromes del ordenador. Dos de los más comunes son: Síndrome del túnel carpiano y tendinitis de De Quervain, íntimamente relacionados con los movimientos muy repetitivos -como los que realizamos con el ratón- que van provocando pequeñas distensiones en los músculos y acaban produciendo una inflamación en la zona del extensor del pulgar y en la del túnel carpiano.
Solución: son útiles las almohadillas que elevan la muñeca, pues la dejan más relajada.

-Síndrome visual del ordenador. Sus síntomas son irritación ocular, quemazón, picor, pesadez de párpados, visión borrosa, sensibilidad a la luz...? Hay dos causas: por una parte, la concentración y atención visual hace que disminuya la frecuencia del parpadeo; y por otra, la imagen que se origina en una pantalla requiere mayor esfuerzo visual para enfocarla.
Solución: evitar las pantallas excesivamente brillantes, mal colocadas o muy pequeñas. Para conseguir que nos acordemos de pestañear, existen unos programas gratuitos -Workrave, EyeDefender, Eye-Shield- que nos interrumpen cada cierto tiempo el trabajo.

-El portátil ‘quema’ la piel. Estos ordenadores están diseñados para que los utilicemos sobre una mesa y, de hecho, las principales marcas advierten del riesgo de quemaduras que supone mantenerlos sobre el regazo durante largos periodos de tiempo. Síndrome de la piel tostada. Provoca una coloración en la piel -similar a la que se produce tras una exposición prolongada al sol- en personas que pasan varias horas al día con el portátil sobre sus piernas.
Solución: cuando no es posible colocarlo sobre una mesa, conviene usar almohadillas especiales. Algunos ordenadores incorporan una funda rígida que aísla las piernas del calor que emite el aparato.

-Mp3, iPod… ¡Los oídos se quejan! Escuchar música con estos aparatos a un volumen superior a 89 decibelios (dB) durante cinco horas a la semana puede acarrear una progresiva pérdida de audición. Por otra parte, insertar auriculares en el canal auditivo intensifica aún más el nivel del volumen, que llega a alcanzar los 120 dB. La pérdida de oído depende de aspectos como el tiempo de exposición, la sensibilidad de la persona y el tono del sonido: son más agresivos los agudos que los graves. Los acúfenos (ruidos continuos del oído que hoy en día no tienen curación) son otra consecuencia indeseada del volumen excesivo; se calcula que en España hay un millón y medio de personas que los sufren, de las cuales el 80% son jóvenes.
Solución: bajar la intensidad del sonido, limitar el tiempo y utilizar auriculares externos.

-Juego virtual, lumbalgia real. Tendinitis, codo de tenista, lumbalgias..., es decir: Wiitis. El término lo acuñó el doctor Julio Bonis y engloba todas estas dolencias cuando están provocadas por un mal uso de la videoconsola Wii. Los candidatos a sufrirlas son, en su mayoría, personas de entre 30 y 35 años, en baja forma física y que, al tratarse de un juego virtual, pierden la noción de que están haciendo deporte y pueden pasarse horas forzando los músculos, articulaciones y tendones sin ser conscientes de ello.
Solución: antes de una sesión de Wii, hay que realizar ejercicios de calentamiento y estiramiento, y repetirlos al terminar de jugar. También es importante alternar los deportes y no jugar al mismo durante demasiado tiempo.

-Tendinitis por culpa del mando. El movimiento excesivo y continuo del pulgar que implica usar los mandos de las consolas puede provocar microtraumatismos, como tendinitis o síndrome del túnel carpiano. El doctor Tranche recuerda haber atendido en su consulta a un adolescente con callos en los pulgares, ocasionados por pasar horas al día apretando esos botones. Sujetar durante mucho tiempo el mando puede originar también nódulos en las palmas de las manos.
Solución: dosificar el tiempo y no abusar.

-El ‘e-book’, mejor con tinta... electrónica. Los libros electrónicos son tan recientes que aún no ha habido tiempo para detectar posibles riesgos en su uso. Pero, advierten los oftalmólogos, si queremos evitar problemas visuales hemos de tener en cuenta que no todos los dispositivos de lectura son iguales y que, por ejemplo, leer libros en pantallas LCD o TFT –como las de los iPad y otras tabletas– puede provocar la misma fatiga visual que si lo hiciéramos en el ordenador.
Solución: asegúrate de que tu e-book tiene el sistema de tinta electrónica, que no necesita retroiluminación y cansa menos la vista.

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