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Tengo fobia social

El miedo exagerado y persistente a ser juzgado y rechazado por los demás ocupa el número 1 en el ranking de fobias.

El miedo exagerado y persistente a ser juzgado y rechazado por los demás ocupa el número 1 en el ranking de fobias. Pero tiene remedio. El psicólogo Bernardo Stamateas nos lo cuenta. 

 

Es importante distinguir este problema de la timidez o la introversión, con las que a menudo se le confunde. La timidez implica asustarse en un momento dado, es una especie de miedo ocasional que tiene que ver con un área específica de la vida y que más o menos manejamos. Todos podemos ser tímidos en alguna situación, pero eso no tiene nada que ver con la fobia social. Tampoco con ser más o menos introvertida, pues esto es una manera de ser y cuando la persona elige estar consigo misma lo hace desde el bienestar (es decir, se siente bien), no desde el sufrimiento. En este caso no hay problemas a la hora de relacionarse, pero se prefiere estar con una misma porque el mundo interno es fuerte y satisfactorio.

Temor al rechazo

La fobia social, en cambio, es un miedo irracional y persistente a relacionarse. La persona que la sufre sí quiere estar con los demás, pero no puede hacerlo. Eso le produce una enorme angustia, ya que no puede hacer cosas tan sencillas como decirle a alguien que le gusta, por ejemplo, o hablar delante de los compañeros. En lugar de eso tiene manifestaciones físicas como sudar, mareos... En el fondo de esto late el profundo temor a ser humillada o rechazada. Por eso, si hay algo  que define la fobia social es la conducta evitativa. La gente que la padece elude encontrarse con alguien y hablar, debido a su enorme bloqueo, y todo eso tiene consecuencias en la amistad, pero también en la vida amorosa.

 

Ideas distorsionadas

La curación pasa por cambiar la manera de pensar, empezando por ese pensamiento catastrófico y automático que nos dice al oído cosas como 'Me van a rechazar' o 'Estoy ridícula'. También hay que olvidar lo que se llama lectura de pensamiento (imaginar lo que el otro está pensando), sobre todo cuando está distorsionada (todo lo pensamos para mal) y es constante. Se calcula que una de cada ocho personas tiene o ha tenido en algún momento de su vida fobia o ansiedad ante la gente. La buena noticia es que con terapia se cura. Hoy hay técnicas muy buenas para solucionarlo y el pronóstico es excelente.

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