Terapia con animales

El 10 de diciembre se clebra el Día Internacional de los Derechos de los Animales, por eso te hablamos de terapias con animales.

El 10 de diciembre se clebra el Día Internacional de los Derechos de los Animales. Para que conozcas cómo son capaces de ayudarnos, hemos hablado con Maribel Vila, experta en terapia asistida por animales de la Fundación Affinity.

 

¿Qué diferencia hay entre las terapias con animales y sin animales? ¿Qué aportan los animales?

Los animales lo que son es un gran facilitador, un elemento motivador que tiene poca comparación con otros tipos de terapias. Nos encontramos con gente desmotivada que no quieres oír hablar de terapias, sobre todo con chicos jóvenes, pero cuando les hablamos de perros lo facilita, es un elemento seguro. Sobre todo con animales lo que facilita es que parece un juego, y a veces se consiguen cosas que con otro tipo de terapias no es tan fácil. Al parecer un juego parece que es más fácil para ellos hablar de sus problemas. El perro es una gran facilitador.

 

 ¿Para qué problemas se usan?

Yo diría para qué no podemos utilizarlos. Se pueden utiliza siempre con cualquier persona o colectivo con necesidades. Mujeres con problemas de violencia machista, personas con trastornos mentales, desde adolescentes hasta adultos, todo lo que tiene que ver psicogeriatría. En Estados Unidos se utiliza mucho para el estrés postraumático en terapias con soldados que llegan de la guerra, aquí también es útil en casos de violaciones o en niños abusados. Yo trabajo mucho con presos, pero también para problemas de bulimia o anorexia. Es ilimitado, cualquier colectivo o persona que tenga un problema. Gente con depresión, chicos o gente joven que sufre bulling, esto lo vemos mucho, gente con fobias… Ya te digo, esas son las que se me ocurren ahora, pero es ilimitado.

¿Es útil para los niños? ¿O sólo para los mayores?

Se utiliza en ambos casos, evidentemente el tipo de actividades es diferente. No es lo mismo con gente encamado o en hospitales que con jóvenes, que son actividades más dinámicas. Se utiliza cada vez más en psicogeriatría, pero también en ambos casos.

 

¿Por qué las recomendarías?

Porque el perro es un gran facilitador, pero sobre todo porque el perro no juzga, no hace discriminaciones entre gordos o flacos, feos o guapos, altos o bajos… no hace distinciones. Un perro no hace discriminaciones jamás y eso la gente lo nota. Si trabajamos con un colectivo con algún tipo de necesidades, mujeres maltratadas o jóvenes con problemas… Además, es un trocito muy valioso de naturaleza, nos acerca a la parte más intuitiva,  más emocional de las personas. Yo trabajo a menudo con prisiones, y son tíos duros que los ves y dices son..duros, y ves como le hablan al perro con ternura con cariños, y eso un interno sería incapaz de demostrar este tipo de emociones con otras personas. En adolescentes igual, son un colectivo que tienen un sentido del ridículo muy elevado . Incluso en personas con demencias o Alzheimer, se ve que la emoción es lo último que se pierde. Y como terapia se han puesto en sus brazo o se sube a los perros en las camas y se ve que se emocionan en seguida, se les escapan las lágrimas.También, los animales nos hacen vivir el momento. A la gente se le olvida la hora, vive el momento. Por ejemplo, una mujer maltratada siempre estará pensando en qué pasará, pero estas terapias les ayudan a vivir el presente.

¿Son útiles contra el estrés?

Sí, mira hay una cosa que mucha gente no sabe, pero desde el punto de vista fisiológico el estar en contacto con perros, aumenta la  oxitocina, la hormona relacionada con la placer. Es lo que las madres pasan a los bebés al dar el pecho. Se han hecho estudios con personas que trabajan con  perros, y al analizar su saliva se ha visto un aumento de la endorfina, la hormona que nos hace sentirnos más relajados Y se ha demostrados, a su vez, que baja el cortisol, la hormona responsable del estrés.Por lo tanto, fisiológicamente se ha demostrado que suben las hormonas buenas, por así decirlo, y descienden las malas. Físicamente trabajar con perros nos deja en un estado más relajado, más receptivo y más tranquilo.

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