¿Tienes Artritis Cómo Mejorarla (en 6 pasos)

Tres veces más frecuente en mujeres, esta enfermedad autoinmune se suele presentar a partir de los 45 años y tiene un marcado carácter hereditario. Las articulaciones duelen cuando se está en reposo y hay rigidez matutina. En el 90% de los casos aparece en las manos. Los dolores suelen ser simétricos y bilaterales (en ambos lados del cuerpo). Aumenta el riesgo de lesiones cardiovasculares y osteoporosis.

¿Te levantas con las manos rígidas y las articulaciones doloridas? Quizá seas una de las 250.000 personas que sufren artritis en España (la gran mayoría son mujeres). Si notas alguno de estos síntomas haz una visita al reumatólogo y empieza a combatirla. "Lo más importante para hacer frente a la artritis reumatoide es acudir a un especialista ante los primeros síntomas", afirma la reumatóloga Ana Ortiz, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología (SER). En efecto, la detección precoz de esta patología autoinmune es lo que va a determinar la buena o mala calidad de vida futura de quien la padece. “Las terapias han cambiado mucho en los últimos años. Seguimos utilizando esteroides o corticoides al principio de la enfermedad, pero desde hace doce años contamos, además de con los tratamientos clásicos, con otros biológicos capaces de bloquear las moléculas implicadas en la inflamación”, añade la doctora Ortiz.

¿Tienes síntomas, o antecedentes familiares? Pues estate alerta y sigue estos seis pasos; con ellos, puedes aliviar la artritis de la forma más natural:
- Calor contra la rigidez.
“La inflamación se resuelve mejor cuando se le aplica calor, que aumenta el efecto analgésico de algunos tratamientos”, explica el doctor Jesús Tornero, jefe de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalajara. “Hay muchos enfermos de artritis que, sin que se sepa muy bien por qué, se ven beneficiados por los climas secos y templados”, matiza Ana Ortiz, “pero cuidado: lo que no se debe hacer nunca es aplicar calor local en los momentos álgidos de la inflamación”. Eso sí, para empezar el día y evitar la rigidez matinal que sufren estos enfermos, lo mejor es un baño caliente. Y, además, tomar 10-15 minutos de sol a diario, tanto en invierno como en verano (no olvides hacerlo siempre con fotoprotección).

-Ejercicio de muñecas ¡por sevillanas!
La actividad física y la contracción muscular favorecen la tonificación de los músculos y la estabilidad de las articulaciones y son los mejores estimulantes que existen para la formación del hueso en el esqueleto. En opinión del doctor Tornero, “hacer ejercicio es bueno para mantener el tono muscular, estabilizar las articulaciones y dotar al organismo de agilidad, buena función y habilidad”. El paseo, la natación y la gimnasia articular son siempre recomendables, pero si puedes atrévete con el baile, incluso con las sevillanas, para ejercitar las muñecas y los dedos y no perder movilidad ni destreza. “Aprovecha los momentos de inactividad de la enfermedad, cuando no duela. Si tienes un pico de inflamación o de dolor, es mejor no forzar las articulaciones y dejar el ejercicio para otro momento”, recomienda la doctora Ortiz.

-Omega 3, una bomba antiinflamatoria.
Toma semanalmente cuatro raciones de pescado azul. Los ácidos grasos omega 3 que contiene ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones. Los reumatólogos recomiendan seguir dietas mediterráneas pobres en grasas saturadas, porque la artritis reumatoide empeora el riesgo cardiovascular y hace más propensas a las personas que la padecen a tener problemas cardiacos y arteriales; así que, cuanto menos sobrepeso tengas y más cuides tus huesos a través de la alimentación, mejor será la evolución de tu enfermedad.

-El ‘shiatsu’ aumenta las defensas.
Según la medicina tradicional china, el shiatsu (un método de masaje por presión que ayuda a equilibrar el cuerpo y el espíritu) mejora el tono muscular y potencia y fortalece el sistema inmunológico del organismo. Además, al trabajar los músculos, que muchas veces se contraen por el dolor, proporciona alivio inmediato, hace que, en los periodos en los que las articulaciones no están inflamadas, el paciente tenga más movilidad y evita la deformación de las manos, los dedos...

-Los dedos ‘enfundados’ no se deforman.
“Similares a las férulas que utilizan muchas personas para los dientes, hay fundas especiales que, si se ponen todas las noches en las manos, ayudan a evitar la deformación antes de que se presente”, explica la doctora Ortiz. Muchos enfermos no saben ni siquiera que existen y, aunque una vez que las desviaciones de dedos se han instalado son casi imposibles de corregir, si duermes con estas férulas conseguirás evitar la deformidad o, al menos, retrasarla en un 80%. Además, ten en cuenta que muchas ortopedias ofrecen accesorios que te ayudarán a retorcer la ropa, abrir tapas de rosca o escurrir la fregona; movimientos habituales, pero nada recomendables para personas con artritis.

-Aporte extra de calcio.
“Llevar una dieta rica en calcio es fundamental cuando se padece artritis, porque esta enfermedad aumenta el riesgo de osteoporosis de forma importante”, advierte la experta. Quienes sufren artritis han de consumir, al menos, un litro de leche al día, aunque algunos especialistas recomiendan sustituirla por otros aportes de calcio alternativos, como el queso, el yogur o, incluso, los batidos de soja si, además, estás llegando a la menopausia. Pero asegúrate de que el calcio de estos sustitutos es igual o mayor que el que tendrías con los lácteos.
¿Sabes identificar las diferentes artritis?

-Atrosis. 
Suele aparecer después de los 60 años y es más frecuente en personas que han realizado trabajos con sobrecarga muscular. Es una patología de desgaste del cartílago y normalmente no se hereda. Las articulaciones duelen al realizar determinados movimientos y no hay rigidez matutina. Los primeros síntomas se presentan en la rodilla o en la cadera y el dolor se produce en articulaciones concretas no simétricas.

-Reúma.
No se trata de una sola patología, sino de un conjunto de ellas que se manifiesta con síntomas en todo el aparato locomotor. Afecta por igual a hombres y mujeres a partir de los 50 años, y hay familias que tienen tendencia a sufrirlo. Duelen las articulaciones, pero también los músculos, los huesos… Puede o no haber rigidez. Los dolores son muy variados y pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

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