¿Todas las grasas son malas?

¿Todas las grasas que consumimos son malas? ¿Son necesarias en la dieta? Te lo contamos.

Las grasas son las grandes estigmatizadas de los nutrientes alimenticios, sin embargo, no todas las grasas son malas.

 

Existen dos tipos: las grasas saturadas, conocidas como “malas” y las grasas insaturadas, conocidas como "buenas". Las grasas insaturadas se dividen, a su vez, en monoinsaturadas y poliinsaturadas. Como sucede con casi todo, no es malo que nuestra dieta incluya grasas, de hecho deben estar presentes en ella, el problema está en el abuso de las mismas y, en concreto, en el consumo excesivo de grasas saturadas. En una dieta equilibrada, de unas 2000 kcal, la energía obtenida de las grasas no debe superar el 30% y, además, su origen debe provenir de grasas “buenas”.

 

Entre las grasas malas, diferenciamos entre las saturadas y las trans. Las grasas saturadas aumentan el colesterol malo (LDL) y las trans, además de aumentar el colesterol malo, reducen el bueno (HDL).

 

¿Dónde se encuentran las grasas saturadas? Principalmente en los alimentos de origen animal: en la carne (sobre todo la de cerdo y la bovina) y productos cárnicos (salchichas, embutidos, etc.), la leche entera, los derivados lácteos y algunas margarinas. Las grasas trans son las que se han alterado químicamente para que los productos se conserven más tiempo, por lo que son aún más nocivas. Si lees en las etiquetas “grasas hidrogenadas”, ahí las tienes, son las “trans”.

 

¿Y qué alimentos contienen grasas “buenas”? Te lo contamos en nuestra galería: Alimentos ricos en grasas “buenas”.

También te puede interesar:
Cristina

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte curioso, interesante y emocionante sobre el mundo de la gastronomía y la nutrición. Bon Appétit!

Continúa leyendo