Todo lo que necesitas saber sobre la dieta FODMAP

Profundizamos en una dieta que se utiliza como recurso ante determinados cuadros clínicos, pero que no es de aplicación general.

Seguimos recorriendo el universo de las dietas específicas y en esta ocasión nos detenemos en la llamada dieta FODMAP, acrónimo de Fermentable Oligosacáridos Disacáridos Monosacáridos y Polioles. No es este, como vas a ver, un plan nutricional indicado para personas sanas. 

Lo que hace a grandes rasgos una dieta de este tipo es eliminar determinados componentes de la alimentación de una persona en casos concretos en los que es necesario hacerlo por un motivo terapéutico. Debe estar diseñada y pautada por un especialista en nutrición que también se encargará de hacer el seguimiento y de ir reintroduciendo los alimentos que inicialmente ha retirado de la dieta del paciente a medida que mejore su estado de salud. 

En concreto, la dieta FODMAP excluye alimentos vegetales ricos en hidratos de carbono como es el caso de los oligosacáridos, los disacáridos, los monosacáridos y los polioles. Todos ellos tienen en común que en algunas personas pueden provocar dificultades digestivas si llegan sin digerir al intestino grueso. 

Ya hace más de quince años que algunas investigaciones apuntaron su impacto positivo en personas con problemas de colon irritable o síndrome de intestino irritable, y también para los que sufren enfermedad de Crohn, entre otros problemas de salud.

Más que una dieta, un tratamiento

Al ser una dieta con opciones limitadas, es fundamental el control y seguimiento de la misma para que el organismo cubra sus necesidades y no tenga carencias nutritivas. No es, por lo tanto, una dieta saludable como lo que entendemos, en general, como tal, sino un plan alimentario para circunstancias y cuadros clínicos concretos. Un recurso para el tratamiento, no una dieta aplicable a gran escala. 

De hecho, ni siquiera se puede generalizar un menú basado en esta dieta porque depende de qué alimentos son los que cada paciente no puede digerir correctamente. Estos se descartan de la dieta-por ejemplo, el trigo es habitual que se tenga que descartar- y, a partir de ahí, el experto en la materia diseña una dieta equilibrada y saludable dentro de las limitaciones que ofrezca cada caso. 

No suele ser un problema que el paciente sea intolerante al gluten o vegetariano puesto que hay alternativas suficientes para adaptar una dieta FODMAP tanto a un caso como al otro. Por el mismo motivo por el cual no es fácil crear un menú general, extrapolable a varias personas que deban seguir una dieta así, sí es fácil adaptarla a estos casos especiales, ya que no es tan importante lo que se come como lo que no se puede incluir en la dieta. En esto último reside la clave de las dietas FODMAP. 

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