Trucos para cuidar tu memoria

¡Para que tu “centro de operaciones” rinda como siempre! Y para que tu mente sea tan ágil como tú, toma nota de los hábitos diarios que ponen en forma tus neuronas.  

 

¡Haz deporte!

¿Sabías que el mejor tónico para el cerebro son las zapatillas de deporte? “El ejercicio físico reduce de forma notable el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer. Y si ya ha comenzado el deterioro cognitivo, hacer deporte puede ralentizar el progreso”, explica Luis García Sánchez, psicólogo de la Fundación Alzheimer España.

¿Cómo nos ayuda? Al hacer deporte se activa la circulación sanguínea y llega oxígeno al cerebro (y uno bien irrigado mantiene en buen estado las conexiones entre las neuronas, esenciales para el pensamiento).

¿Qué tipo de deporte nos beneficia más? “Taichí, yoga, qi gong, Pilates..., que ayudan al cerebro a desarrollar nuevas conexiones neurales”, dice el psicólogo.

 

Cambia de ruta diaria

Introducir nuevos hábitos de vida ayuda a crear diferentes conexiones y esto ‘revitaliza’ al cerebro: cambia de ruta a la hora de ir al trabajo, lávate los dientes o cepíllate el pelo con la mano que no suelas usar... “Hacer las cosas de forma diferente; intentar escribir con la otra mano, ponerse el reloj en la otra muñeca o reorganizar las habitaciones de casa... ejercita el cerebro para crear nuevas redes neurales”, explica el mismo experto.

 

¡Sal con tus amigos!

“Las investigaciones han demostrado que cuanto más se conecta con personas de nuestro grupo social y con otras diferentes, es más probable que se fortalezca la memoria y los procesos congnitivos se beneficien”, apunta. Y agrega: “Con la edad se tiende al aislamiento y es justo lo contrario: conviene cultivar y mantener las amistades. Si las conexiones neuronales son débiles, es hora de construir una vida social más activa”. ¿Cómo? Es más fácil de lo que creemos: ¿y si echamos una mano, realizamos alguna acción de voluntariado, por ejemplo?

 

Al estilo mediterráneo

¡La dieta! “El alzhéimer está estrechamente vinculado a la enfermedad cardiaca, de tal modo que, si adoptamos una alimentación cardiosaludable, eso también nos ayudará a prevenir esta enfermedad a largo plazo”, explica el psicólogo de la FAE. Verdura, fruta, pescado, carnes magras, cereales integrales, legumbres... Y ten cuidado con el azúcar: “Hay que procurar unos niveles adecuados de glucosa en sangre, ya que es clave para mantener el cerebro funcionando de forma óptima.

Hay que minimizar los dulces, puesto que el alzhéimer se relaciona estrechamente con la diabetes, que provoca una resistencia a la insulina (la hormona que regula el azúcar) en el cerebro”.

 

Ríete más

El humor estimula la generación de dopamina, una hormona que hace que nos sintamos bien. Además, la risa ayuda a relativizar las preocupaciones y los problemas, con lo que evitamos que la mente se ancle en ellos, ‘contaminándose’.

 

Por: Carmen Sabalete.

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