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Trucos para introducir el cilantro en tus comidas... aunque lo odies

Si eres de las que detesta su sabor pero no quieres renunciar a las recetas de las que forma, sigue estos consejos. Poco a poco lo irás tolerando.. ¡y quizá llegue a gustarte!

trucos cilantro
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Si hay una hierba aromática controvertida, esa es la protagonista de este post. Algunas lo adoráis por su particular sabor ligeramente picante y afrutado, pero otras no podéis soportar ni su olor. La mala noticia es que este alimento está presente en deliciosas recetas como el ceviche, el mojo, los  tacos, el falafel... que no puedes ni quieres perderte. Tranquila, vamos a contarte unos sencillos trucos para introducir el cilantro en tus comidas. Irás adaptando el paladar e incluso puede que acabes cambiándote de bando.

El odio al cilantro, o cilantrofobia, está muy extendido. Por si no lo sabes, tiene una razón científica, así que tranquila. En 2012 Charles Wysocki, investigador del Monell Chemical Senses Center (Estados Unidos) realizó un estudio con hermanos gemelos y mellizos y llegó a una conclusión curiosa: "Hay una fuerte evidencia que sugiere que hay un componente hereditario a la reacción que la gente tiene hacia el cilantro, o lo odias o lo amas". Además, otro informa realizado por la empresa de genética de consumo 23andMe de California (Estados Unidos) identificó dos variantes genéticas que hacían que a determinadas personas el cilantro les supiese a jabón. Está demostrado que el olfato influye mucho en esta aversión y la razón por la que a algunas personas les sabe a jabón está en un compuesto presente en sus hojas que se utiliza en ese tipo de productos higiene y y en algunos perfumes.

Resuelto el entuerto, hay maneras de ir acostumbrándonos a su particular sabor para tolerarlo y poder disfrutar de los platos que lo incorporan. El cilantro es muy típico en la gastronomía mexicana, marroquí e india, entre otras, y tiene propiedades muy beneficiosas para salud. Es digestivo, antiinflamatorio, analgésico y antiséptico. Así que... ¿por qué dejarlo de lado? Aprende a introducir el cilantro en tus platos.

- Empieza por un toque ligero, añadiendo un par de hojitas frescas, sin picar. Servirá para darle un poco de aroma a tu receta de una manera suave, no necesitas comértelas, solo se trata de aromatizar ligeramente el plato para que te vayas acostumbrado. Si ves que lo vas tolerando, puedes ir aumentando la cantidad. 

- Combínalo con otras hierbas aromáticas o especias. De este modo lograrás enmascarar el sabor para que no te resulte tan evidente. La albahaca, la menta, el curry... todas ellas tienen un gusto bastante intenso que rebajarán el del cilantro. Cocinado con diferentes salsas hará que su consumo sea mucho más llevadero para los cilantrofóbicos. Y también con frutas como el mango o vegetales como la calabaza: su dulzor distraerá tus sentidos.

- Agrega zumo de limón o lima, como se hace en el ceviche. Macerar estos cítricos con el cilantro ayuda ocultar un poco ese gusto que tanto detestas.

- Utiliza semillas de cilantro, en vez de las hojas. Será una manera perfecta de ir descubriéndolo, porque tienen un sabor más sutil y suave, con ligeros toques de naranja. En India, esta parte se suele tostar y moler para combinarlo con otras especias, dando lugar así a un cóctel de lo más exótico. ¿Te animas a probarlo? También se pueden utilizar los granos para hacer panes, por ejemplo, que es un modo perfecto para probarlo de otra manera.

 

 

 

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