Virtudes de la lavanda y la camomila

Aunque ambas destacan en aspectos diferentes, juntas pueden ser la infusión perfecta para una tarde de invierno después del trabajo.

Aunque ambas destacan en aspectos diferentes, juntas pueden ser la infusión perfecta para una tarde de invierno después del trabajo. Ponle freno al estrés con estos remedios naturales.

 

Aceite esencial de lavanda

Su función es ansiolítica, es decir, calmante, relajante. “Se puede tomar una infusión de las hojas, pero lo que es más efectivo es su aceite esencial”, dice María Luz García Toro, colaboradora del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO).

 

Vierte dos o tres gotas en una bañera con agua caliente, mejor por la tarde o por la noche, o bien diluye la esencia en un aceite corporal, de almendras o coco, o en tu crema hidratante habitual, y extiéndelo sobre tu piel. “El efecto es volátil, lo vamos a inhalar y notaremos su efecto en el cuerpo. Aunque no provoca somnolencia, relaja y reduce el estrés, por lo que ayuda a conciliar el sueño”, dice la experta.

 

Trucos de casa

¿Quieres un antipolillas natural? Esconde entre tu ropa bolsitas de tela llenas de flores secas de lavanda, o bien con algodones empapados en su aceite esencial. Impregnará en tu ropa un olor agradable para ti, pero repelerá a las polillas. A los mosquitos tampoco les va: si te untas la crema hidratante con unas gotitas de esencia de lavanda, ¡pasarán de largo! Recuérdalo en verano.

 

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Camomila o manzanilla

Aunque es menos ansiolítica que la lavanda, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) hace referencia a su utilidad frente a la ansiedad, el insomnio o depresiones leves. Sin embargo, su principal propiedad, en infusión (mejor fuera de las comidas), es carminativa: reduce la formación de gases y favorece la digestión. También alivia los síntomas del resfriado y los dolores menstruales. Usada sobre la piel, suaviza y calma la irritación y la hinchazón. “Por ejemplo, en los ojos. Si los tienes enrojecidos de mirar al ordenador o por alergia, tienes un orzuelo o te despiertas con ojeras, empapa un algodón o una gasa en una infusión de camomila y pósalo sobre los ojos 10 minutos”, indica García. Usada como enjuague bucal (una o dos veces al día), calma el dolor de muelas y cura las llagas.

 

Rastro dorado

Puede que ya lo sepas, pero la camomila dora aún más los cabellos rubios o castaños claros.  Es porque contiene peróxido de hidrógeno. Hierve en agua 1 o 2 bolsitas de manzanilla (o 2 cucharaditas de hojas secas) tres minutos; lávate el pelo con la infusión, envuélvelo en una toalla y déjalo actuar 30 minutos. Repítelo 2 días por semana. Si quieres, añade una cucharada de miel: también tiene peróxido.

 

Cóctel 'dulces sueños'

Echa una cucharadita de flores secas de lavanda y otra de flores secas de camomila en una taza con agua hirviendo; tápala durante 5 minutos y tómatela 30 minutos antes de irte a la cama.

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