Ya están aquí las alergias

Las altas temperaturas adelantan a febrero las alergias al polen.

Las altas temperaturas adelantan a febrero las alergias al polen.

 

En los años 80 esta alergia se concentraba en los meses de mayo, junio y julio. Sin embargo, la tendencia de los últimos 30 años a padecer inviernos cada vez más cálidos ha generado lo que los alergólogos llaman polinosis multiestacional y las alergias, cada vez más, comienzan en febrero debido a procesos de floración más tempranos.

 

Este invierno, el más cálido de los últimos años, se ha sumado una polinización explosiva en plantas que habitualmente lo hacen en febrero (cupresáceas) con el de especies que han visto alterado su ritmo normal de desarrollo.

 

La alergia al polen de cupresáceas –ciprés y los típicos setos de jardines- se ha disparado en los últimos años. Su presencia típica en zonas mediterráneas, unido a un mayor uso de estas especies en jardines y urbanizaciones, y a polinizaciones cada vez más intensas por las altas temperaturas, explica que su polen afecte a un porcentaje amplio de población alérgica.

“Hasta hace unos años era una alergia poco común que afectaba en torno a un 5 % de la población, hoy se ha disparado por encima del 20 %, afirma el Dr. Agustín Fernández, alergólogo de Hospitales Nisa.

 

El hecho de coincidir estacionalmente con el catarro invernal, hace que en muchas ocasiones los casos de alergia al polen en invierno pasen desapercibidos. O, lo que es peor, “se trate de forma errónea con fármacos destinados a combatir síntomas propios del catarro como congestión, dolor de garganta, etc”.

 

En este sentido, es importante resaltar que, mientras un catarro tiene una duración de entre cinco y siete días, “la alergia al polen puede durar de cuatro a seis semanas y su intensidad dependerá del tiempo. Los días secos y soleados serán peores, mientras que los días de lluvia y húmedos la persona que padece la alergia mejorará”, explica Fernández.

 

Los cambios de temperatura a los estamos expuestos en invierno “pueden producir reacciones inflamatorias a nivel nasal y rinitis en personas con alergia”. Otro factor que puede empeorar esta alergia ahora es la contaminación. “Los elementos contaminantes de la atmósfera se depositan en el suelo, lo que provoca que los pólenes de éstas sean mucho más agresivos y con mayor capacidad alergénica que los de un medio rural”, concluye Fernández.

Continúa leyendo