Nutrición

10 trucos para reducir el consumo de azúcar

El consumo excesivo de azúcar añadido se ha convertido en una de las mayores preocupaciones en cuanto a salud y alimentación para muchas personas en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud lo ha advertido durante años y ha publicado numerosos estudios al respecto: tomar más azúcar del necesario (la OMS recomienda no consumir más de 25 gramos o el equivalente a 8 cucharadas pequeñas al día) puede acarrear graves problemas de salud y enfermedades de todo tipo, desde problemas cardiovasculares hasta obesidad o la tan extendida y común diabetes.

De todos es sabido que el azúcar genera comportamientos adictivos, y por eso, los refrescos azucarados (que contienen casi 30 gramos de azúcar de media), las chuches, la comida rápida o la bollería industrial (galletas, chocolatinas, croissants, pasteles…) enganchan y gustan tanto a todo el mundo. Esto, unido al problema de que hay azúcar oculto añadido en prácticamente todos los alimentos procesados que compramos, constituye un auténtico peligro para la salud.

Por suerte, la sociedad está más concienciada que nunca sobre los riesgos que supone el consumo exagerado de azúcar, y cada vez más personas están intentando reducir paulatinamente su consumo de este alimento tan perjudicial, que ha sido considerado en muchas ocasiones como la verdadera droga del siglo XXI. Reducir el azúcar que echamos en el café del desayuno, preparar salsas caseras en vez de comprar las que ya vienen preparadas, tener más fruta a mano para los antojos de dulce, ir al supermercado sin tener hambre, optar por otras bebidas en vez de por los refrescos… Son los pequeños hábitos diarios los que pueden suponer una diferencia bastante importante con respecto a la cantidad de azúcar que terminamos tomando a lo largo del día.

Si tú también quieres comer más sano y reducir significativamente la cantidad de azúcar presente en tu dieta, toma nota de estos sencillos trucos que te ayudarán a conseguirlo. Te avisamos de que hace falta algo de fuerza de voluntad para lograrlo, pero es mucho más fácil de lo que parece y tu cuerpo te lo agradecerá.