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Cómo saber si un huevo está en mal estado

Los huevos son unos alimentos deliciosos, además de ser muy versátiles en la cocina y ser muy ricos en nutrientes. Sin embargo, es necesario fijarse muy bien en su estado antes de consumirlo o usarlo.

¿Quién no ha olvidado unos huevos en la nevera y ha pensado en utilizarlos en la cocina sin saber si aún se encontraban buenos? Es cierto que, una vez pasados de fecha, los huevos tienden a oler muy mal, volviéndose no aptos para el consumo.
Sin embargo, existe un pequeño problema: es complicado saber cuándo ya no podrán consumirse, aunque es cierto que la fecha de caducidad se convierte en una indicación realmente valiosa.
No obstante, no es la única forma de conocer si un producto fresco debe desecharse. Y, además, no tenemos que olvidarnos de otro detalle importante: muchos productos alimenticios presentan una vida muy útil muy larga, algo mayor de lo que sugiere la fecha de caducidad. Por lo que, ¿de qué manera podemos saber realmente que un huevo está estropeado?

Los huevos estropeados huelen muy mal

Se trata de uno de los métodos clásicos, y que no requiere ningún equipo especial aparte de una nariz capaz de oler (una técnica, es cierto, no muy efectiva en un día con catarro y congestión nasal).
¿Sabías que los huevos en mal estado huelen a sulfuro? Se trata de un olor muy característico, de forma que, cuando está realmente en mal estado, lo más probable es que huelan bastante mal.
Eso sí, en caso de que la duda persista, es aconsejable romper la cáscara para recuperar el huevo, verterlo en un cuenco y olerlo. Si no olemos nada raro, significará que está bien y que podría usarse. En caso contrario, lo único que podríamos hacer sería desecharlo.
Suele ser muy común colocar los huevos uno a uno en la puerta de la nevera, y tirar el embalaje, por lo que es bastante probable que no podamos comprobar el embalaje para revisar la fecha de caducidad.
No obstante, hoy día es posible encontrarnos con esta información impresa en la cáscara de cada huevo, aunque en algunos momentos es posible que no se encuentre visible. Si lo está, es imprescindible tener en cuenta que la fecha de caducidad se corresponde con un período de 28 días después del día de la puesta.
Una vez superado este límite, los huevos continúan siendo comestibles (lo cual puede continuar siendo así hasta 4 semanas), siempre y cuando su cáscara se encuentre intacta y no hayan sido lavados.
Foto: Istock

Cómo saber si un huevo está bienFoto: Istock

A pesar de verificar la fecha de caducidad, es posible que deseemos conocer y revisar la frescura del huevo. ¿Cómo hacerlo? En realidad, no podría ser más fácil. Y existe un método tradicional que podría ser de mucha ayuda: consiste en sumergir el huevo en un recipiente grande con agua fría y sal.
Las cáscaras de huevo son porosas, y el líquido presente en el interior eventualmente puede evaporarse y el aire lo reemplaza. Una vez preparado nuestro recipiente, debes saber lo siguiente:
  • Si el huevo permanece en el fondo del recipiente, es una indicación de que está muy fresco, por lo que podrá ser consumido.
  • Si el huevo flota en el medio, significa que ya no está muy fresco, pero que aún continúa siendo comestible. Si este es el caso, es preferible consumirlo rápido y muy bien cocido.
  • Si el huevo flota en la superficie, es una señal de que ya no estaría fresco, por lo que la mejor opción es desecharlo.
Es cierto: no se trata de un método muy convencional. Pero hay quien utiliza esta técnica para saber si el huevo está caducado.
Para hacerlo, solo debes agitar con suavidad el huevo a la vez que lo acercas a tu oído. Si escuchas un pequeño sonido en su interior, probablemente signifique que no está fresco. Por el contrario, si no escuchas ningún sonido cuando agitas el huevo, es posible que se encuentre fresco.
¿Quién dijo que revisar el estado de un huevo podía ser aburrido? También puede ser una experiencia divertida, aunque es poco más complicado. Solo debes dirigirte a una habitación oscura con una linterna, y apuntar el haz de luz hacia la parte inferior del huevo, a la vez que lo inclinamos rápidamente de lado a lado.
Si lo hacemos de forma correcta, el interior debe permanecer iluminado. La parte sin líquido debe ser de 3 milímetros o menos. Con el paso del tiempo, el caparazón se llena de aire, y la parte sin líquido se vuelve más gruesa. Esta es una señal de que posiblemente ya no sea comestible.

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