Revista Mía

Sartenes a examen: cuál es mejor y qué tener en cuenta

Nos fijamos mucho en lo que comemos, pero… ¿nos fijamos en lo que usamos para cocinar? ¿Cuál es la mejor sartén? Aún sigue rondando por nuestras cabezas que el teflón es malo. Analicemos nuestras sartenes.

La variedad de sartenes es inmensa, decidirse por una o por otra siempre va a depender de las necesidades que tengamos porque todas, pero todas, son seguras para cocinar nuestros alimentos. Y sí, se analiza y controla que el material del que están compuestas es seguro tanto para nosotros como para el alimento. Se realizan los llamados “ensayos de migración” (que también se usan en otros envases) para confirmar que no migra al alimento más de lo poquísimo que permite la ley.
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Sartenes a examenFoto: Shutterstock

Pero aún así… seguimos oyendo lo malísimo que es el teflón para la salud. Derribemos ese mito:
Empezaremos mal, porque teflón es únicamente un nombre comercial, en realidad se llama politetrafluoroetileno. Tranquilos todos, que el nombre asusta, pero el compuesto no debería (otro día os pongo el nombre de una vitamina para que veáis que es peor que esto). El material se comenzó a usar de forma masiva en los 70 pese a que fue patentado 30 años antes. Fue un exitazo, no era para menos: estábamos frente al mejor antiadherente conocido (todo al que se le ha pegado la tortilla de patata sabe la rabia que da no tener una buena sartén antiadherente).
Pero no valía sólo con eso, había que demostrar que era seguro. Sorprendentemente lo demostró en condiciones normales de cocinado, aunque no podía calentarse por encima de 300 ºC o podrían liberarse gases no adecuados. Ese caso no era frecuente…
Pues ya está, funcionaba y no era tóxico. Más quisiéramos. Había que conseguir que el material más antiadherente se adhiriera a los demás componentes que forman una sartén. Y llegó el PFOA con mal nombre también: ácido perfluoroctanoico. Este ya puede dar más problemas, la evidencia carcinógena es limitada en humanos (así está clasificado en el grupo 2B por Agencia internacional para la investigación del cáncer IARC).
¡Queremos eso fuera de nuestros alimentos! Y así está, no está en contacto con los alimentos porque el teflón, que está por encima es lo que sí está en contacto. Eso sí, nuestra sartén debe estar íntegra, que no esté rayada.
Por cierto, para los que se han asustado con esa categoría 2B: el aloe verá también está ahí. No es para asustar más, es para que pongamos los datos en contexto, la IARC no tiene en cuenta los tiempos de exposición ni el uso que hacemos, sólo valora la relación absoluta entre el compuesto y el cáncer.
Volvamos al PFOA. Si no es malo para nosotros ¿por qué venden sartenes sin PFOA?
Porque es terrible para el medio ambiente y eso también repercute en nuestra salud. Además, en Europa se utiliza bastante el principio de precaución, así que se dictaminó que no se podía utilizar. Desde 2012 ya no se incorpora en las sartenes, pero siguen anunciándolo porque así nos hacen pensar que otras sí lo tienen. Pues no es así, señores, ninguna lo tiene.
Y seguimos eligiendo sartén… y volvamos a la parte importante: el uso que le vayamos a dar. Comprobemos ventajas y desventajas de algunos materiales.
  • Aluminio y teflón: las que más se usan. Ahora que ya no les tenemos miedo, conviene remarcar que se rayan con mucha facilidad. Los utensilios de silicona serán la mejor elección para remover los alimentos.  
  • Hierro: Pesan mucho y son resistentes, eso sí, es hay que cogerles el truco para que no se nos peguen los alimentos. Si se quedan húmedas pueden oxidarse y lo recomendable es que tengan un tratamiento posterior.
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Qué saber sobre los sartenes que usamos en la cocinaFoto: Shutterstock

  • Aluminio y titanio: la capa antiadherente está reforzada con titanio con otra capa más. Son caras, pero duran mucho.
  • Cerámica: están de moda, pero se rayan con facilidad y la capa antiadherente se va perdiendo poco a poco.
  • Acero inoxidable: a los cocineros profesionales les encanta, pero también hay que pillar el truco porque antiadherente precisamente, no es.
  • Aluminio: si bien son baratas y ligeras y distribuyen bien el calor, no las utilicéis para alimentos muy ácidos como el vinagre.
Está claro que, a la hora de elegir sartén, lo que queremos es que nos dure mucho. Para sorpresa de nadie, esto va a depender el uso hagamos de ellas.

Cómo cuidar bien nuestras sartenes

Aquí van unas claves para cuidar (bien) nuestras sartenes.
  • Olvídate de los utensilios metálicos. La madera tampoco (ya hablaremos de eso). Hay muchas alternativas, silicona, plástico…
  • El lavavajillas para los platos. Es uno de los electrodomésticos favoritos de muchas casas, pero aléjalo de las sartenes.
  • Jabones agresivos o estropajos metálicos conseguirán que se rayen antes.
  • Por seguridad alimentaria y por conservación de la sartén: no guardes la comida en ellas.
  • Sé que no tenemos casas inmensas donde colocar nuestras sartenes, pero si tenemos que apilarlas, pon un paño entre ellas.
  • Una práctica muy frecuente es poner directamente bajo el agua fría la sartén que acabamos de utilizar. Empieza a salir vapor como si aquello fuera Londres. Pues además de poderte quemar, estás disminuyendo la vida de la sartén. Espera a que se atempere un poco y luego ya sí: detergente y agua caliente.
Lo que comes, importa. Dónde lo cocinas, también.
Y ya lo sabes, con el teflón y con los alimentos, frente al miedo: conocimiento.
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