Revista Mía
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¿Por qué las ensaladas de bolsa se conservan durante tanto tiempo?

Las ensaladas de bolsa son una opción cómoda y saludable, especialmente cuando el calor aprieta. Pero ¿cómo se consigue que se conserven como recién cortadas durante tanto tiempo?

Solemos pensar que para seguir una dieta saludable hay que complicarse la vida en la cocina. Está claro que adquirir conocimientos y habilidades culinarias nos dará herramientas y libertad para elegir lo que queremos comer. Pero afortunadamente hoy en día no es algo imprescindible porque contamos con muchos recursos saludables, fáciles y cómodos de consumir que pueden resolvernos la papeleta cuando no sabemos cocinar o cuando no queremos o no podemos hacerlo. Entre ellos, una de las alternativas más destacables son las ensaladas de bolsa.

Un éxito arrollador

Foto: Istock

Ensaladas de bolsaFoto: Istock

Hasta hace un par de décadas, estos productos eran casi inexistentes. Pero desde hace unos años se han hecho un huevo permanente en casi todas las tiendas de alimentación, donde además podemos disfrutar de un enorme abanico de variedades: lechuga, canónigos, espinacas, mezclas de verduras y un largo etcétera.
No es de extrañar que hayan alcanzado el éxito de forma tan rápida, teniendo en cuenta las ventajas que presentan. Como acabamos de mencionar, son saludables y fáciles y cómodas de preparar y consumir. Basta con abrir la bolsa y aliñar al gusto. Es decir, no hay que lavarlas, ni cortarlas y además se conservan durante días en el frigorífico.
El hecho de que se conserven como recién cortadas durante varios días no solo es una gran ventaja para el consumo, sino también la virtud que hace posible su comercialización. Pero esto también las ha puesto bajo la sombra de la sospecha para algunas personas, que desconfían de este tipo de productos porque no se fían de los tratamientos que se aplican para que eso sea posible.
En realidad, no hay nada de qué preocuparse porque la conservación de este tipo de ensaladas se basa en tres elementos muy sencillos: higiene, temperatura y tiempo. Es decir, no se añaden conservantes ni ningún otro ingrediente que no sean las propias verduras.
En estas verduras el tiempo es fundamental porque corre en contra de su conservación. Por eso en cuanto se recolectan comienza una carrera contrarreloj para procesarlas, envasarlas y distribuirlas cuanto antes. Pero vayamos por partes. Como hemos mencionado, otro elemento fundamental es la temperatura, que debe ser baja para evitar el desarrollo de bacterias patógenas. Por eso se recolectan durante las horas más frescas del día y luego se procesan en una planta donde se enfrían rápidamente hasta alcanzar 2ºC, una temperatura que mantendrán durante todo momento.
El tercer elemento fundamental es la higiene, así que lo que se hace es, en primer lugar, limpiarlas con aire para separar materias extrañas como piedras e insectos y después lavarlas y desinfectarlas con agua clorada. Luego solo queda secarlas, para lo cual se utilizan centrifugadoras o aire.
Finalmente se envasan en una bolsa y se cierran herméticamente. En algunos casos se utilizan atmósferas protectoras, es decir, se introduce en el envase una mezcla de gases inocuos, como oxígeno, dióxido de carbono y nitrógeno, que evitan el desarrollo de bacterias patógenas a la vez que permiten conservar el producto. Pero esto es poco habitual porque en algunas verduras se pueden desarrollar olores extraños, así que lo más común es envasar el producto sin más y reservar ese recurso solamente para ciertos vegetales (en caso de hacerlo, se indica en el envase).
Foto: Istock

Cómo se hacen las ensaladas de bolsaFoto: Istock

Una vez envasadas, las ensaladas se distribuyen rápidamente a los puntos de venta. Para lograrlo de forma más eficiente, lo que se hace es repartir centros de producción por toda la geografía, para acortar así las distancias con respecto a los centros logísticos y los comercios.
Esa rapidez y las temperaturas de refrigeración, que se mantienen en todo momento, hacen posible que el producto se mantenga como recién cortado durante varios días.
Eso sí, una vez que finaliza su vida útil, la seguridad del producto se ve comprometida porque a medida que se va deteriorando es más fácil que se desarrollen bacterias patógenas. Así que es importante respetar la fecha de caducidad que se muestra en el envase, ya que de lo contrario podemos llegar a sufrir alguna enfermedad de transmisión alimentaria, como salmonelosis.
Si tenemos esto en cuenta y elegimos ensaladas con buenos ingredientes (las que están compuestas por vegetales y no incorporan salsas ni ingredientes insanos como beicon o jamón), tendremos en nuestras manos una opción cómoda, fácil y saludable.
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