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Alimentos que no debes guardar en el frigorífico

Sabemos que hay muchos alimentos que se estropean si los dejamos a temperatura ambiente, especialmente si hace mucho calor, como ocurre en verano. Por eso los almacenamos en el frigorífico. Pero a veces nos pasamos de frenada porque no a todos los alimentos les viene bien el frío. En este artículo mostramos algunos ejemplos y explicamos por qué no es buena idea utilizar el frigorífico para todo.

Alimentos que no debes guardar en el frigorífico

El frigorífico se ha convertido en el espacio más preciado de la cocina. Es donde almacenamos todos los alimentos perecederos… y también muchos de los que no lo son.
Alimentos que no debes guardar en el frigorífico

Algunos alimentos no pueden guardarse en el frigorífico.Istock

Tenemos asumido que las bajas temperaturas conservan los alimentos y nos permiten almacenarlos durante más tiempo, así que muchas veces metemos en el frigorífico alimentos que no lo necesitan, como un bote de mayonesa que aún no hemos abierto o una lata de conservas.
Pero no solo eso. A veces guardamos algunos alimentos con la intención de prolongar su vida útil, pero logramos justamente el efecto contrario. Es decir, aunque parezca mentira, hay alimentos a los que el frío no les viene bien. A continuación mostramos algunos ejemplos.

1. Patatas

Hay personas que guardan las patatas en el frigorífico para tratar de conseguir que duren más tiempo. Pero si hacemos esto, lo que conseguiremos será favorecer la transformación del almidón que forma parte de este tubérculo.
Lo que ocurre concretamente es que ese almidón se divide en los azúcares que lo componen. Esto hace que las patatas adquieran un sabor dulce, que puede resultarnos desagradable. Y lo que es más importante, si luego vamos a freír o a hornear esas patatas, la alta proporción de azúcares favorecerá el desarrollo de unas determinadas reacciones, que se conocen genéricamente como “reacción de Maillard”.
Como consecuencia de ello se forman diferentes compuestos, algunos que aportan colores pardos y aromas a tostado, y otros que son indeseables. Lo que significa todo esto es que si guardamos las patatas en el frigorífico, es muy probable que cuando las pongamos en la sartén o en el horno, se pongan marrones y se formen cantidades significativas de un compuesto llamado acrilamida, que es potencialmente tóxico.

2. Pan de molde

También hay muchas personas que guardan el pan de molde en el frigorífico con la intención de conservarlo en buenas condiciones durante más tiempo. Por una parte, es cierto que las bajas temperaturas dificultan el desarrollo de microorganismos que pueden estropear el pan, como mohos. 
Pero, por otra parte, el frío provoca cambios en la estructura química del almidón (concretamente provoca su retrogradación). Eso hace que el pan se endurezca y que su sabor se deteriore, de modo que sabe a pan “envejecido”. Es decir, cuando metemos el pan de molde en el frigorífico, retrasamos su deterioro microbiológico, pero hacemos que sus características organolépticas (textura, olor, sabor), se deterioren mucho antes.

3. Tomates

Se suele decir que los tomates ya no saben a nada. El sabor y el aroma del tomate dependen de muchos factores. Uno de ellos es la variedad, y ahí poco podemos hacer, salvo prestar atención a la hora de comprar. Pero hay otros factores donde sí podemos influir, como el grado de maduración y la temperatura de almacenamiento.
Si compramos los tomates poco maduros, tendrán poco aroma y sabor, y eso no mejorará si los conservamos en la nevera, porque las bajas temperaturas impedirán que sigan madurando. Además, impediremos que se desarrollen reacciones que dan lugar a la formación de compuestos aromáticos.

4. Frutas tropicales

Las frutas tropicales, como el mango, el aguacate o los plátanos, no soportan bien las bajas temperaturas. Si los almacenamos en el frigorífico, favoreceremos el desarrollo de reacciones de oxidación que hacen que las frutas se oscurezcan y adquieran sabores y aromas desagradables.
Alimentos en el frigorífico

Algunas frutas, como las tropicales, no deben ser guardadas en el frigorífico.Istock

5. Chocolate

El chocolate es uno de los alimentos que primero solemos meter en el frigorífico porque con el calor se derrite. Pero no es buena idea porque las bajas temperaturas pueden provocar cambios en su composición. Concretamente lo que puede ocurrir es que cristalicen las grasas o los azúcares, haciendo que el chocolate adquiera un aspecto blanquecino y una textura desagradable.

¿Qué hacemos entonces?

En definitiva, hay alimentos que están mejor fuera del frigorífico que dentro. Conservarlos a bajas temperaturas no va a suponer una mejora significativa desde el punto de vista de la seguridad alimentaria (porque se trata de alimentos que no son muy perecederos) y sí puede hacer que sus características organolépticas se deterioren. Por eso, lo más recomendable es mantenerlos en un lugar fresco y seco, como el armario de la cocina, o la despensa, que lamentablemente es un espacio de la casa en peligro de extinción.
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