Revista Mía

¿Sabes cómo hacer la fritura perfecta? Toma nota de estos trucos infalibles

Hacer una fritura no es tarea complicada si pones en práctica una serie de trucos que harán que te quede perfecta.

Muchas de las opciones que servimos como tapas o aperitivos son las frituras, y es que entre croquetas, buñuelos, pescaditos, flamenquines, lagrimitas de pollo y san jacobos ya tenemos una mesa llena de diferentes bocados súper apetitosos para servir cuando tenemos invitados en casa. Si las frituras se te queman, te quedan aceitosas, o se quedan sin cocinar del todo, no te preocupes; si pones en prácticas estos sencillos trucos, las frituras te quedarán perfectas:
El rebozado del alimento
Uno de los aspectos esenciales para que la fritura quede perfecta es rebozar bien el alimento, es decir, hacer un rebozado que lo cubra totalmente y lo aísle del aceite para que al freírlo, quede jugoso por dentro y bien doradito por fuera. Así conseguiremos un contraste de sabor y textura que hará de nuestra fritura un bocado perfecto.
Controla la temperatura del aceite
Es fundamental, que una vez rebozado el ingrediente y algo escurrido, lo frías en aceite bien caliente. Eso no quiere decir que el aceite llegue a tal punto que queme el alimento por fuera, y por dentro quede frío. Para ello, lo mejor es que viertas abundante aceite en una cazuela y subas el fuego al máximo. Una vez esté bien caliente, tendrás que bajar un poco la temperatura de manera que el aceite no llegue a quemar el alimento.
Escurre bien las frituras
Nada más veas que tus frituras tienen un bonito color dorado, retíralas del aceite con ayuda de una espumadera y ten preparado un plato cubierto con papel absorbente. Deja reposar las frituras unos segundos hasta que el papel haya absorbido los excesos de aceite. No es del gusto de nadie darle un bocado a la fritura y que el aceite rebose por todas partes.
Sirve la fritura recién hecha
Las frituras hay que servirlas recién hechas, y es que como las dejemos enfriar, la parte de fuera que se supone que quede dorada y crujiente, pasará a estar mustia y más bien blandita. Por eso, nada más dejarla escurrir, es fundamental pasarlas a una fuente de servicio o un plato y servirlas inmediatamente en la mesa.
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