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Navidad

¿Por qué tomamos uvas en Nochevieja?

Tomar doce uvas durante las campanadas de nochevieja es una de las tradiciones más populares y arraigadas en España, pero ¿de dónde procede esta costumbre?

¿Por qué tomamos uvas en Nochevieja? (Miguel Angel Lurueña)
Decía una antigua canción del grupo Mecano que la nochevieja es el único momento en que “los españolitos hacemos por una vez algo a la vez”. Más allá de la calidad poética de esta rima, es cierto que mirar hacia el reloj de la Puerta del Sol de Madrid y tomar doce uvas para despedir el año, una por cada campanada, es una de las tradiciones más seguidas y populares en nuestro país. Pero, ¿cuál es el origen de esta costumbre?

El origen de la tradición

Hay muchos rumores en torno al origen de esta tradición. Una de las versiones más extendidas dice que la costumbre se remonta al año 1909, debido supuestamente a que hubo una cosecha de uva muy abundante y los productores de Murcia y Alicante decidieron darle salida al producto promocionándolo como “uvas de la suerte”, vendiéndolo en paquetes de doce unidades.
Por qué tomamos uvas en Nochevieja

¿Conoces de dónde viene la tradición navideña de comer uvas en la última noche del año?Istock

Pero resulta que esta tradición ya era relatada en periódicos publicados unos treinta años antes, así que está claro que ese no fue el origen.
La versión más aceptada dice que la tradición tiene su origen en el año 1882, una época en la que la clase burguesa bebía champán y comía uvas durante la cena de nochevieja. Al parecer, un grupo de madrileños decidió caricaturizar esta tradición y para ello fue a la Puerta del Sol a comer uvas mientras sonaban las campanadas.
Parece que la acción tuvo repercusión y se fue extendiendo por todo el país, algo que no gustó mucho a las clases sociales altas, que veían el acto como una burla.
Es posible que en el año 1909 acabara por asentarse definitivamente esta tradición, si damos por ciertos los rumores que mencionamos anteriormente.

¿Por qué se comen uvas?

El momento en que damos por finalizado un año para dar comienzo al siguiente está rodeado de simbolismo, de tradiciones y de supersticiones. Deseamos o queremos creer que con el fin del año que acaba dejamos atrás las cosas malas y con el comienzo del nuevo año vendrán las cosas buenas, así que para ello seguimos diferentes tradiciones, como llevar una prenda roja, una joya de oro… o comer uvas.
Por supuesto, las tradiciones cambian en cada país y en cada cultura. Por ejemplo, es especialmente famoso el caso de Italia, donde comen lentejas para despedir el año. En nuestra geografía, y en otros lugares de nuestro entorno, las uvas se han asociado tradicionalmente a la buena suerte y se ha considerado un alimento privilegiado (recordemos las famosas escenas de la Antigua Roma, recreadas decenas de veces en las películas, donde los personajes ilustres disfrutaban de este alimento reclinados en un “diván”).
Además, se trata de una fruta que algunos años daba abundantes cosechas a las que había que dar salida por estas fechas, tal y como mencionamos anteriormente. (Hay que aclarar que, aunque normalmente la vendimia se realiza en el mes de septiembre, existen variedades de uva más tardías, que se suelen consumir durante el otoño, como estas que protagonizan la última noche del año).
Uvas en nochevieja

Comer uvas en Nochevieja es una auténtica tradición en nuestro país.Istock

Cuidado con los atragantamientos

Comer doce uvas al ritmo de las doce campanadas no siempre es fácil. Por ejemplo, hay uvas que tienen un tamaño muy grande y que además tienen pepitas y una piel muy dura, con lo cual puede resultarnos complicado acabarlas todas antes de que comience el nuevo año. Esto es particularmente difícil para personas mayores, para niños o para personas con dificultad para tragar. Pero más allá de que sea fácil o difícil conseguir este particular reto, lo verdaderamente importante es que puede llegar a ser muy peligroso debido al riesgo de atragantamiento. De hecho, se han producido varios fallecimientos por esta causa en los últimos años.
¿Qué debemos tener en cuenta para evitarlo? Lo primero y más importante es tener presente que los niños menores de cinco años no deben comer alimentos con los que puedan atragantarse, como frutos secos, tomates cherry o uvas, entre otros. Y si lo van a hacer, conviene adaptarlos para evitar el riesgo de atragantamiento. Por ejemplo, podemos retirar las pepitas, cortar las uvas en trocitos y procurar que las coman despacio.

Los niños menores de cinco años no deben comer alimentos con los que puedan atragantarse

En el caso de las personas adultas, podemos seguir estas mismas pautas o simplemente tener precaución, comiéndolas despacio, masticándolas bien y tragándolas antes de meter más en la boca.
En caso de producirse un atragantamiento, debemos actuar con calma, pero con rapidez, observando a la persona afectada:
  • Si puede hablar, toser y respirar, debemos animarla a que tosa con fuerza para que expulse el cuerpo extraño por sí sola (no debemos darle golpes en la espalda ni intentar sacar el objeto con nuestros dedos porque podríamos empeorar la situación)
  • Si la persona no puede hablar, toser ni respirar, debemos llamar al 112. Seguidamente debemos darle cinco palmadas fuertes en la espalda, entre los omóplatos. Si así no consigue expulsar el cuerpo extraño, debemos proceder a realizar la maniobra de Heimlich: nos colocamos detrás de la persona afectada, la rodeamos con los brazos y colocamos una mano cerrada en forma de puño sobre la boca de su estómago, empujándolo hacia arriba y hacia adentro con ayuda de la otra mano. Así haremos cinco compresiones, alternándolas con cinco palmadas en la espalda. Si la persona pierde el conocimiento, debemos iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
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