3 trucos para simplificar tus recetas de galletas caseras

Si tienes un antojo, cuanto antes lo sastisfagas, mucho mejor, ¿no?

Para tener unas galletas caseras de mantequilla listas en poco tiempo y muy ricas, al menos tanto como tu cerebro se las imagina cuando te “insiste” en que tiene antojo de ellas, no hace falta complicarse la vida. No tanto como muchas recetas de internet te piden. 

Es más, gracias los tres consejos que vamos a compartir contigo a continuación vas a ver que cualquier las puede hacer, y sin matarse mucho en la cocina. Ni siquiera hace falta disponer de utensilios específicos para hacerlas. 

Vamos que son nivel piso de estudiante, donde lo único que hay es un micro para calentar pizzas, un horno para guardar las sartenes y un fuego que se enciende solo para cocer pasta en la única cacerola que se utiliza, esa que no entra nunca en el armario porque se usa, se friega, se seca y a usar de nuevo. 

Cuida la textura

El primer truco que te damos para simplificar la receta que elijas de galletas caseras de mantequilla es no ablandarla. Ni cuando la masa la trabajas a mano, ni con batidora ni en un procesador de alimentos. Puedes ahorrarte manchar un cazo para derretirla y pasar directamente a batirla junto al azúcar.

Te costará darle texturas al principio, pero rápidamente lo conseguirás y te habrás ahorrado un paso, y el cacharreo correspondiente. Además, la masa queda firme, osea que no resta en este sentido el no derretirla.

Optimiza el tiempo

El segundo paso que te aconsejamos es no enfriar la masa en la nevera. Casi todas las recetas de galletas caseras de este estilo te insisten en que lo hagas, aunque sea diez minutos, y lo cierto es que ni los paladares más exigentes notan la diferencia cuando dejas una masa compacta al trabajarla. ¿De verdad merece tener que esperar otro rato hasta saciar tu antojo por enfriar la masa? No lo creo.

Formas fáciles

Y en tercer lugar, puedes también evitar enharinar tu mostrador. Este no es un paso que exijan todas las recetas de galletas porque algunas te piden simplemente que les des forma con una cuchara sobre la bandeja del horno. Este es un buen truco en sí mismo para ahorrar tiempo en cocinar la receta y en la limpieza posterior. 

Una alternativa, sobre todo cuando vais a hacer galletas finas, no tipo cookies, es estirar la masa entre dos placas de papel de horno y darles el grosor deseado. Así, simplemente con dejar que se ponga firme y fría -en este caso, 15 minutos de congelador sí le va bien a la masa para trabajar mejor con ella-, ya puedes cortar las galletas a tu gusto y hornearlas. Lo que te sobre lo vuelves a enrollar y puedes hacer más galletas. 

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