Así puedes preparar la bechamel más perfecta en casa

Deliciosa, cremosa y suave. La bechamel es uno de nuestras salsas favoritas. ¡Aprende a hacerla en casa!

salsa bechamel
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Para rellenar canelones y lasañas, para cubrir verduras como espinacas, colifor, o brócoli, para gratinar macarrones o cualquier tipo de pasta… y por supuesto, para hacer la masa de las clásicas croquetas. Muchas de las elaboraciones más ricas que podemos preparar en la cocina tienen la misma cosa en común: la bechamel.

Esta salsa deliciosa y super cremosa que conforma la base de infinidad de recetas variadas tiene su origen en las gastronomías francesas e italianas, aunque nuestro país la ha asumido casi como propia. Elaborada con mantequilla, leche, harina y un toque de nuez moscada o pimienta negra entre otros ingredientes, su sabor super suave y su textura cremosa gusta a todo el mundo. ¿Quieres saber cómo preparar la salsa bechamel perfecta (sin que te salgan grumos)? Te contamos cómo hacerla desde casa de una forma muy fácil. Solo necesitas unos 20 minutos.

Ingredientes

  • 50 gramos de mantequilla
  • 50 gramos de harina de trigo
  • 600 ml de leche entera
  • Un toque de sal
  • Un poquito de nuez moscada

Cómo preparar bechamel en casa

El proceso para preparar la salsa bechamel en casa es realmente fácil y sencillo. ¡Ya lo verás! Comienza por poner una sartén al fuego y añade a ella la mantequilla. En cuanto ésta se haya fundido, agrega la misma cantidad de harina de trigo y remueve toda la mezcla con movimientos circulares, hasta que se cree una especie de pasta uniforme. A continuación agrega la leche a la sartén muy despacio, sin dejar de remover en ningún momento la mezcla.

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En este punto puedes cambiar la cuchara de madera por unas varillas de metal, para evitar que se formen grumos en la bechamel. Cuando hayas agregado toda la leche, prueba el sabor y añade sal al gusto y un toque de nuez moscada, que le proporcionará su sabor característico. Cuando la bechamel ya esté bastante espesada (y prácticamente todo el líquido se haya evaporado) será el momento de que la retires del fuego. ¡Y listo! Eso sí, tienes que tener en cuenta que al enfriarse, la bechamel seguirá espesándose todavía un poco más, hasta volverse una masa compacta.

Puedes conservar la bechamel fría en la nevera durante unos 2 o 3 días y servirla después de haberla cocinado. En ese caso, vuélvela a poner en un cazo con un poco de leche y caliéntala a un fuego suave hasta lograr la textura deseada de nuevo. ¡Y estará como nueva!

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