Cómo hacer crème fraîche: receta original

No hay duda, tanto la nata como cualquier crema así aportan suavidad a nuestras recetas. Y la ​​crème fraîche puede convertirse en una opción excelente cuando no podemos usar la crema agria por ser un plato de cocción a fuego lento.

Si en alguna ocasión has probado o elaborado la crema agria, es bastante probable que sepas que la crème fraîche es una versión similar, bastante parecida, pero con una diferencia básica: cuenta con un mayor contenido de grasa.

Gracias principalmente a esta cualidad (o diferencia), la crème fraîche es una opción excelente para cocinar al fuego, principalmente porque tiende a ser menos propensa a cuajarse cuando la cocinamos a fuego lento.

Aunque a simple vista se parece bastante a la crema agria, la realidad es que suele ser más espesa y rica. Además, suele gustar más a algunas personas porque posee un sabor menos ácido cuando la comparamos con la crema agria. 

Lo cierto es que se trata de una opción tan versátil que puede ser servida acompañando tanto platos salados como dulces. Por ejemplo, es perfecta sobre frutas frescas con natillas, o en verduras cocidas, además de patatas asadas al horno (de la misma manera que, por ejemplo, podríamos usar la crema agria). Es más, también se usa como guarnición con sopas y cremas.

Receta de crème fraîche casera

Ingredientes:

Elaboración:

En un cuenco grande o tazón, añadimos la nata y el suero de leche (o la crema agria). Lo cubrimos con un paño de cocina limpio (sin pelusas), y dejamos reposar a temperatura ambiente (es importante que la temperatura se encuentre entre 20 a 22 ºC), durante 24 horas, o hasta que espese.

Receta de crème fraîche casera
Foto: Istock

Es normal que la crema empiece a desprender un aroma que recuerda mucho al de la nuez. Eso sí, si este olor se convierte en un aroma desagradable o agrio, se recomienda desecharlo por completo y empezar de nuevo.

Finalmente, una vez haya espesado, batimos muy bien hasta que quede suave.

Para terminar, transferimos a un recipiente hermético, o lo cubrimos con la ayuda de papel film transparente, y lo conservamos en la nevera durante al menos 8 horas hasta su uso.

Cómo usar la crème fraîche en la cocina

Como hemos visto, una de las principales ventajas de esta crema es que no se cuaja cuando la cocinamos al fuego con el resto de los ingredientes, lo cual es una ventaja añadida, ya que esto no es posible con la crema agria.

Debemos tener en cuenta que la nata se elabora a partir de una emulsión de grasa y agua, que se mezcla con una cantidad pequeña de proteínas lácteas. Por tanto, se cuaja cuando dichas proteínas se coagulan y se separan del agua.

En el caso de la crème fraîche, sin embargo, al existir una mayor cantidad de grasa y una menor presencia de proteínas, la probabilidad de que se cuaje es bastante más pequeña.

Una vez elaborada, y bien conservada, puedes ser libre de experimentar con ella. Por ejemplo, es ideal para sustituir la mayonesa, el yogur o la propia crema agria en sí.

Además, funciona muy bien en pasteles de carne y pescado, en ensaladas de patatas y en patatas o batatas asadas al horno, o incluso como dip salados. Por otro lado, también es ideal para preparaciones dulces.

Dado que se puede calentar y cocinar sin temor a que se cuaje, es posible usarla para espesar una sopa, un guiso, o para proporcionar cierta cremosidad a una salsa.

¿Cómo almacenarla?

Como la crema agria, la crème fraîche debe ser almacenada en la nevera. Una vez elaborada en casa, es importante consumirla y usarla en un plazo máximo de tres días. Aunque, si se conserva en un recipiente sellado en la nevera, podría usarse durante una semana.

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Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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