Cómo usar las cucharas medidoras para tus recetas dulces en casa

Si te lías en casa siguiendo recetas que expresen las cantidades por cucharadas, sigue leyendo porque resolvemos tus dudas al respecto.

Uno de los principales escollos de seguir al pie de la letra recetas que se encuentran en internet o en libros de cocina por escrito, sin video aclaratorio, son las equivalencias en lo que respecta a las cucharadas. Este tipo de medición se da sobre todo en las recetas dulces, y como se utiliza a menudo, es muy interesante saber cómo interpretarlas para así utilizar bien tus cucharas medidoras en casa y clavar las recetas.

El primer matiz a tener en cuenta cuando hablamos de cucharas medidoras es saber que en Norteamérica y en Europa se utilizan medidas distintas. Al otro lado del charco suelen emplear medidas de volumen y no de peso, de ahí que en unidades métricas se expresan en mililitros. Por este motivo es tan habitual leer en recetas propias de la repostería estadounidense o canadiense cantidades en cucharadas o tazas

La cocinera experta en repostería y divulgadora de la materia en redes sociales Alma Obregón advierte de este detalle en un video reciente muy interesante en el que aclara cuestiones relacionadas con las cucharas medidoras. Explica la repostera que es muy importante tener en cuenta lo citado, que “son medidas de volumen, no de peso”, y dado que es complicado hacer una conversión precisa a la manera europea de medir las cantidades, los ramos, recomienda utilizar conversores online para tener una medida lo más aproximada posible. 

Medir volumen, no peso

Una referencia media que sirve como punto de partida para las recetas dulces es que una taza de harina pesa 150 gramos y una de azúcar, 200 gramos aproximadamente. Dado que son los dos ingredientes fundamentales en la mayoría de recetas propias de la repostería, es muy aconsejable tener en cuenta estas dos cifras y recordar que son distintas por esa costumbre norteamericana de medir en volumen y no en peso las cantidades. 

El escenario ideal para evitar los líos en casa entre las medidas anglosajonas (con las recetas británicas te ocurrirá lo mismo) es tener en casa unas cucharas medidoras propias de esta cocina. Suelen tener dos tamaños estándar, que traducidas del lenguaje coloquial de las recetas “caseras” pesan lo siguiente: “Una cucharada son 15 ml y una cucharadita tiene un volumen de 5 ml”, explica Alma Obregón. 

Eso sí, hablamos de cucharas medidoras de cocina, no de las recetas que utilizan el “ojimetro” de las abuelas. Estas a veces pasan de mano en mano, de generación en generación, con instrucciones de medición en cucharadas. Seguro que tienes varios ejemplos en tu tradición familiar. Pues en estos casos, tal y como advierte la repostera, debemos olvidarnos de las cucharas medidoras profesionales y sustituirlas por unas cucharas de toda la vida, de la cubertería que tengas en casa. Una grande, la “cucharada”, y una pequeña, el equivalente a  una “cucharadita”: 

Y no te olvides en todos los casos, con las profesionales y con las caseras, de que la medida es rasa. Esto significa que no puedes sobrecargar la cuchara ni dejarla sin llenar por completo. Para comprobar si lo estás haciendo bien, basta con ponerla de perfil y comprobar que se cubre hasta el borde y que el ingrediente que estés midiendo dibuje una superficie plana. 

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