Los secretos para cocinar platos sabrosos a la plancha

¿Quién dijo que cocinar a la plancha era sinónimo de platos insípidos y sin encanto? Con algunos trucos básicos puedes preparar auténticas delicias con esta técnica.

Si aprendes a cocinar bien a la plancha, conseguirás platos sanos, que conservan todos sus nutrientes y su sabor. Por el contrario, si no dominas esta sencilla técnica, los ingredientes quedarán secos y no sabrán a nada.

Aunque parece una obviedad, hay que recordar que es clave utilizar ingredientes de muy buena calidad, ya que al no llevar ningún aliño ni salsa que enmascare su sabor y textura original, la calidad de la materia prima se convierte en fundamental en este caso.

A cada ingrediente, su temperatura y tiempo

Otro punto importante que no hay que olvidar es que en función del alimento que se vaya a cocinar habrá que aplicar una temperatura y un tiempo concreto. No es lo mismo una pieza grande de carne (como un chuletón, por ejemplo), que un pescado, que requerirá un tiempo mínimo de cocción.

Si vas a cocinar una carne grande de ternera, tienes que atemperarla por lo menos dos horas antes de cocinarla a la plancha y en el momento de prepararla debes untarla con un poco de aceite y cocinarla a fuego vivo dos o tres minutos por cada lado. De esta forma se tostará y caramelizará el exterior pero el interior se quedará rosado y jugoso (si quieres que quede más hecho, debes cocinarlo a fuego algo más bajo algo más de tiempo).

Es importante adaptar la temperatura de la plancha al tamaño del ingrediente que vayas a cocinar.

En el caso de preparar un lomo pescado que no tenga mucho grosor, debes calentar la sartén con un chorrito de aceite de oliva y opcionalmente añadir una nuez de mantequilla, y cocinar el pescado primero por la parte de la piel a fuego vivo hasta que esté bien tostada (con uno o dos minutos será más que suficiente) para luego darle la vuelta y terminarlo unos segundos por el lado de la carne.

Elige una buena sartén o plancha

Es importante que sea antiadherente, bien plana o bien acanalada, y de calidad. Un truco para que no se peguen los ingredientes que vayas a cocinar es ponerla a calentar con un puñado de sal gruesa, repartir la sal muy bien por la superficie y una vez esté la sartén bien caliente, se retira la sal, se pasa un papel de cocina para que no queden restos y se añade el aceite.

Si te decantas por una sartén de aluminio (que es adherente) tienes que calentarla muy bien antes de añadir el aceite y empezar a cocinar, de lo contrario se te pegará todo.

Y si eliges una plancha eléctrica, es fundamental que tenga la potencia suficiente para cocinar perfectamente los ingredientes. Si el falta potencia, necesitarás tener los ingredientes mucho más tiempo del deseado al fuego y la carne o el pescado se secarán.

¿Y si quiero hacer carne 'a la piedra'?

En el mercado comercializan unas planchas cuya superficie es una piedra de mármol y se utilizan para preparar carne de ternera a la piedra. Al igual que en el caso de las eléctricas, es importante escoger una que tenga potencia suficiente para calentar muy muy bien el mármol y hay que calentarla a máxima potencia un rato antes de la comida.

En la carnicería hay que pedir que nos preparen la carne para este fin, es decir, cortada en filetes finos. Al igual que en el caso de las piezas de carne grandes que cocinamos a la plancha o la brasa, hay que atemperar la carne al menos un par de horas antes de tomarla.

En este caso la carne se sirve sin cocinar, se coloca la piedra en el centro de la mesa, se engrasa con un poquito de aceite de oliva o de grasa de la propia carne y cada comensal se va cocinando los filetitos a su gusto en el momento de tomarlos. Esto es ideal para que cada uno se prepare la carne al punto de cocción que mejor se adapte a sus gustos.

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