Marketing en el supermercado ¿caemos en sus redes?

Ya no recolectamos los alimentos en la naturaleza salvaje, nos limitamos a empujar un carrito. Nuestra alimentación ya no depende de nuestra puntería con el arco, sino del saldo de la tarjeta. Y todo esto lo hacemos… en el supermercado.

¿Cuántas veces habéis ido a por dos cosillas y os lleváis a casa medio carro? No os preocupéis, no es culpa vuestra. La ciencia del marketing nació para eso. Para evitar caer en sus redes, tenemos que conocerlo bien… y hacer una lista de la compra. A veces no le damos suficiente importancia porque total, sólo es un papel, ¡pero qué papel! Os voy a demostrar cómo ese simple papel conseguirá escapar de estas técnicas, comprar lo que necesitamos y hasta ahorrar dinero.

Marketing en el supermercado
Foto: Istock

En un supermercado nada es aleatorio, los pasillos, los colores, hasta la música está analizada y dispuesta para facilitar la compra.

Antes de empezar vamos a remarcar la diferencia entre alimento y producto. Debemos cargar nuestra cesta de la compra de alimentos por encima de productos. La distinción se basa en priorizar lo que no tenga etiqueta y, entre lo que sí tiene, buscar si lo que estamos comprando se ve reflejado en la lista de ingrediente. Vemos una bolsa con coliflor congelada ¿qué pone en la lista de ingredientes? Coliflor congelada. Entonces vamos bien.

Sigamos entonces. Pensemos en los pasillos, los productos de primera necesidad, como los productos de limpieza, estarán, habitualmente, al final del supermercado. Eso hará que pasemos por todos y cada uno de los demás pasillos hasta llegar a ellos, seguro que acabáis entrando en alguno que no teníais pensado.

Los expertos en marketing hacen intensos estudios para decidir el color de los envases, el tipo de oferta que más nos llamará la atención o incluso en qué posición se deben colocar los productos.

Comprar mucho en un supermercado
Foto: Istock

En la parte central de la estantería se colocarán los envases por los que se consigue más beneficio, normalmente las marcas blancas (que tienen las mismas garantías de seguridad que las del resto de las marcas). Debajo estarán los envases con marcas más conocidas, a la altura de la mano… Saquemos beneficio de esto, ya que están a esta altura, aprovechemos para comparar ingredientes entre unas y otras y así hacer la mejor elección.

Ojito con la zona inferior, en muchas ocasiones se colocan productos que les parezcan curiosos a los más pequeños, a la altura de su vista. Os podéis imaginar qué puede ocurrir ahí.

Los colores de los envases también están ajustados a nuestras expectativas sobre el producto. Los colores rojos harán que el envase parezca más grande, los marrones y verdes nos recrearán algo artesanal, los azules generarán confianza, como en los productos light. Y los negros… nos harán pensar que es un producto de categoría superior. Si le añadimos las letras doradas, ya pueden ponerlo un poco más caro, que estaremos pensando que es un producto gourmet.

Por si fuera poco, hasta la música está controlada. Cuando hay mucha gente, la música será más rápida con el objetivo de tener una compra más compulsiva y que salgáis pronto del supermercado. Estaremos abrumados entre la gente y la música querremos irnos pronto. En cambio, cuando no hay nadie, la música será mucho más tranquila. También es cierto que nos detendremos para mirar más productos y así, quizá caeremos en la compra de alguna cosilla más.

La música es más importante de lo que pensamos en alimentación, podéis hacer esta prueba en casa. Probad un alimento, por ejemplo, chocolate sin azúcar, con música aguda y con música grave. Podréis notar un sabor más dulce con la aguda y más amargo con la grave. Nuestro cerebro absorbe todos los estímulos sensoriales externos.

Quizá después de saber todo esto, lo que más nos apetezca sea salir corriendo hacia la caja. No tan rápido, amigos. Allí también han dejado un recuerdo para nosotros: esos productos de impulso, pequeños y a bajos precios, pero innecesarios, que podemos ver hasta que llegamos a la caja… si nos has caído ninguna vez en tu vida, te dan el título de súper master del supermercado.

A veces caeremos y otras veces no. No nos agobiemos y vayamos al supermercado con miedo. Ya sabéis, frente al miedo: conocimiento… y lista de la compra. La idea final es poder ir al supermercado como si fuéramos al mercado.

Gracias a @BodyOfCrime por toda su ayuda.

Gemma del Caño

Gemma del Caño

Licenciada en Farmacia con especialidad en I+D+i e Industria. Máster en biotecnología, innovación y seguridad alimentaria. Trabaja desde hace 10 años en la industria alimentaria en I+D+i, Calidad y Dirección técnica. Profesora asociada en el Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las asignaturas Legislación Alimentaria y Política Alimentaria, así como en diferentes Máster. Autora del libro 'Ya no comemos como antes, y menos mal'. Colaboradora en diferentes medios de comunicación: RTVE, CyLTV, A3media, Salud Sin bulos y en plataformas de divulgación científica como Naukas y Desgranando Ciencia.

Continúa leyendo