Microondas: falsas creencias y principales mitos

Está en todas las casas, es raro encontrar a alguien que prefiera seguir calentando la leche en un cazo… y limpiarlo cuando se salga. Lo que no es tan raro es que algunas personas aún duden con algunos de los aspectos sobre el microondas. Y casi todos son mitos. Aquí van los que sí y los que no.

Empecemos por conocer a qué nos enfrentamos: ¿cómo funciona un microondas?

Las moléculas de agua tienen un extremo con carga positiva y otro extremo con carga negativa. El campo electromagnético que genera el microondas actúa frente a ellas como un imán. Provoca en ellas un movimiento y es así como se genera calor y el agua hierve. El movimiento de moléculas no tiene ningún efecto ni en el alimento ni en ti, vamos, que es inocuo. Lo peor que puede pasar es que te quemes (que no es poco, ¿eh?).

Qué hemos escuchado siempre… que no es verdad.

1. Causan cáncer

Mitos sobre el microondas
Foto: Istock

El responsable de este bulo es el desconocimiento, como tantos. La radiación que emplean los microondas es la de radiofrecuencia. Está al nivel de la que emite la radio, el más bajo del espectro electromagnético.

En cualquier caso, esta radiación sólo está dentro del microondas y se bloquea cuando se abre la puerta. Como es evidente, lo importante es que el microondas, tanto la puerta como el resto de la estructura, se mantenga íntegro, sin roturas y en buen estado.

2. La comida es peligrosa

Hasta que la comida es radiactiva, eso se ha oído. Las ondas electromagnéticas no son radioactivas y, aunque lo fueran, eso no pasa al alimento.

3. Se destruyen los nutrientes

Con la explicación de cómo funciona, esto queda claro ya. El microondas no destruye las moléculas, sólo hace que se muevan, por tanto, los nutrientes se “destruyen” tanto o tan poco como en un cocinado normal.  De momento no es capaz de transformar unos nutrientes en otros.

5. Sólo sirve para calentar

Las opciones del microondas son muchas, descongelar si tenemos prisa, cocinar, gratinar… Lo que pasa es que la primera función de calentar es con la que adquirieron su éxito y con esa se ha quedado. Hay que explorar las alternativas, que son muchas.

6. Bulos absurdos

Falsas creencias sobre el microondas
Foto: Istock

Algunos dicen que, si metes un teléfono móvil con el microondas apagado, llamas y suena, es que tiene fugas. No tiene ningún sentido, eso dependerá del teléfono y del microondas. Tampoco es necesario probar, no vaya a ser que nos quedemos sin teléfono y sin microondas.

7. Microondas y marcapasos son incompatibles

Ya hace algún tiempo que se modificaron internamente los dispositivos de marcapasos para que no dieran problemas y se pudieran utilizar. Pero, como siempre, es necesario que el microondas esté en buen estado.

Si surgen dudas con el dispositivo, es mejor consultar con el médico cardiólogo para que confirme que no hay problema. De todas formas, estas restricciones son sólo si estamos a menos de 15 cm cuando el microondas está funcionando.

Que haya muchos mitos no significa que no haya información interesante que debemos conocer:

Envases y microondas:

No todos sirven. En el caso del vidrio no hay problema, pero en plásticos la cosa cambia. Es necesario que el fabricante indique, mediante símbolos (unas ondas en un cuadrado) que el envase es apto para uso en microondas. Si no lo tiene, lo recomendable es no usarlo. Como todos conocemos, el metal tampoco se puede poner o saltarán las chispas que hemos visto alguna vez.

Huevos en el microondas:

No se deben introducir los huevos con cáscara ya que la cámara de aire que tienen, puede expandirse y presionar la cáscara, eso hará que explote. Pero sí puede usarse para cocinar huevos sin cáscara.

Líquidos en el microondas:

A veces no vemos las burbujas debidas a que el líquido está en ebullición, pero si lo removemos, pueden aparecer de repente y quemarnos. Para esto, lo recomendable es no llenar el recipiente por completo y esperar unos segundos antes de recogerlos.

Utilizarlo para desinfectar estropajos:

La idea no es mala, pero teniendo en cuenta que no sabemos de qué material es el estropajo y que con el agua a alta temperatura puede ocurrir lo que hemos visto en el punto anterior, es mejor abandonar esta idea y ponerlos en la lavadora, igual de eficaz y más seguro.  

Y ya sabéis, frente al miedo: conocimiento.

Gemma del Caño

Gemma del Caño

Licenciada en Farmacia con especialidad en I+D+i e Industria. Máster en biotecnología, innovación y seguridad alimentaria. Trabaja desde hace 10 años en la industria alimentaria en I+D+i, Calidad y Dirección técnica. Profesora asociada en el Grado de Nutrición y Dietética de la Universidad Europea Miguel de Cervantes en las asignaturas Legislación Alimentaria y Política Alimentaria, así como en diferentes Máster. Autora del libro 'Ya no comemos como antes, y menos mal'. Colaboradora en diferentes medios de comunicación: RTVE, CyLTV, A3media, Salud Sin bulos y en plataformas de divulgación científica como Naukas y Desgranando Ciencia.

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