Nata montada casera: descubre cómo hacerla perfecta

Te damos todos los trucos para hacer nata montada de ensueño con solo dos ingredientes. ¡Es mucho más fácil de lo que crees!

Nos relamemos solo de leer su nombre. La nata es un ingrediente perfecto para decorar postres, bebidas y es que queda bien con todo, incluso con frutas. Y aunque la nata montada es un producto que tenemos al alcance de la mano en cualquier supermercado, no hay nada como la nata montada en casa: cremosa, densa y muy suave. Aunque pueda parecer algo complicado y para lo que tengas que tener mano, no te preocupes, que hacer nata montada casera puede ser sencillo si sigues nuestros consejos.

Elige la nata adecuada

En primer lugar, debe ser sí o sí nata líquida apta para montar. Cuanto mayor sea el porcentaje de grasa de la nata, más sencillo será montarla y más estable será el resultado. Un 32% es el mínimo de grasa que necesitamos para poder montarla, aunque lo ideal es que esté entre el 35 y 38%. Es esta grasa la que hará posible que la nata ‘se monte’ y adquiera esa esponjosidad tan característica. Eso sí, existen variantes en el mercado que son aptas para intolerantes a la lactosa, por ejemplo. Ten en cuenta tus necesidades y gustos y elige la nata que más se ajuste a ellas.

Otro de los ingredientes a tener en cuenta es el azúcar, necesario en la elaboración de la nata montada. La cantidad a utilizar solo dependerá de ti pero te recomendamos no excederte con este ingrediente. El azúcar más adecuado para usar en estos casos es el de grano medio o fino, y puede servirte incluso el azúcar glas. También puedes aromatizar la nata si así lo deseas con esencia de vainilla, cacao en polvo, ralladura de limón y de naranja...También puedes infusionarla con canela y limón antes de montarla, cuando todavía se encuentra en estado líquido. Solo tendrás que calentarla un poco y después dejar que se enfríe por completo antes de empezar a montarla.

El estabilizante es otro elemento (que carece de sabor) completamente opcional que suele añadirse al principio y con el que conseguiremos una nata que se mantenga firme y sin bajarse. A continuación, te mostramos paso a paso cómo montar la nata y que te quede impresionante.

Ingredientes:

  • 250 gramos de nata
  • 100 gramos de azúcar

Utensilios:

  • Cuenco o bol de un tamaño adecuado
  • Varillas, y sean manuales, una batidora o una herramienta tipo Thermomix


Elaboración:

  1. Enfriar los utensilios y la nata. El calor solo dificulta el proceso, así que es mejor dejarla en la nevera hasta el momento en que sea necesario usarla, así como el resto de utensilios. Puedes dejar el cuenco (mejor si es de acero o cristal) y las varillas en el congelador durante media hora para hacerlo más fácil. Si utilizas varillas manuales, ten en cuenta que el proceso será más largo y cansado.
  2. Verter la nata fría en el cuenco y añadir el estabilizante si así lo deseamos. Batir a velocidad media con movimientos envolventes hasta que empiecen a formarse burbujas en la nata.
  3. Seguir batiendo a velocidad media-alta hasta que la nata esté semimontada. Lo sabrás porque tendrá aspecto esponjoso y habrá crecido un poco.
  4. Añadir el azúcar poco a poco mientras batimos para incorporarlo bien.
  5. Cuando la nata está casi montada, añadir saborizantes si así lo queremos.
  6. Seguir batiendo hasta que aparezcan ‘picos duros’ y entonces parar. Si continuamos batiendo, corremos el riesgo de que se nos corte. Sabremos que la nata está en su punto si somos capaces de dar la vuelta al cuenco y la nata no se cae.
  7. Ya está lista para usar, y si la hemos montado bien podrá aguantarnos entre uno y dos días en la nevera.
leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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