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¿Sabes cómo organizar la nevera correctamente?

Una correcta organización de la comida en el frigorífico y en la despensa es la clave para que dure más en buen estado; fundamental para tu economía y, sobre todo, para evitar el desperdicio de alimentos.

¿Sabías que los huevos no debemos colocarlos en la puerta de la nevera? ¿Y sabes dónde colocar la carne y el pescado? Organizar bien la nevera te ayuda a mantener mucho mejor la seguridad alimentaria al conservar cada alimento como se debe y también a evitar el desperdicio alimentario.

En las baldas superiores

Pon más arriba lo que menos frío necesite: embutidos, productos procesados, los que se vayan a descongelar o conservas que deban mantenerse frías una vez abiertas. La lógica, como dice Francisco Jiménez Colmenero, experto del CSIC, es la misma que la del radiador: el aire caliente tiende a ascender.

En este lugar es donde hay que poner los huevos y lo más recomendable es dejarlos en el envase en que vienen. Aunque la mayor parte de neveras tienen un espacio específico en la puerta, este no es el mejor lugar para colocar este alimento. ¿Por qué? Pues la razón principal es que es el sitio donde más cambios bruscos de temperatura se producen (al abrir y cerrar la puerta), esto puede producir gotas de condensación y hacer que los microbios que hay en el exterior del huevo pasen al interior.

En la puerta

La puerta es el lugar que más cambios de temperatura sufre de todo este electrodoméstico, por lo que hay que poner los alimentos que mejor los resistan, como las salsas (envasadas), la mantequilla, las mermeladas y las bebidas: ¡pero no la leche! Porque es la parte donde más se interrumpe la cadena de frío. Ésta va en la balda central.

En los estantes inferiores

Sobre los cajones y en la balda de abajo coloca los productos más perecederos, como la carne y el pescado fresco. Esto nos permite, además, evitar la contaminación cruzada que puede darse si gotean sobre otros alimentos (sobre todo, los que ya están cocinados). Es fundamental no juntar nunca alimentos crudos con congelados.

En el centro

Hay un frío medio, ideal para la leche, yogures y otros lácteos (excepto quesos muy curados y añejos: para éstos, el mejor sitio es fuera, en una quesera).

En los cajones

Guarda en ellos frutas y verduras, pues no necesitan mucho frío, pero mejor en cajones distintos, puesto que juntas acelerarán su proceso de maduración. Asimismo, no todas necesitan ir dentro del ‘frigo’. Y, ¡no las laves al guardarlas! Solo al consumirlas.

Lo que va en la despensa

En un lugar fresco, seco y donde no dé la luz puedes guardar los siguientes alimentos: 

- Conservas y galletas, productos deshidratados, azúcar o tés. En botes herméticos, guarda el café, la pasta o el arroz.

- Hortalizas. Tomates (dentro de la nevera, su pulpa pierde sabor), patatas, ajos y cebollas.

- Frutas. Las tropicales: aguacate, kiwi, mango, papaya, piña o plátano. También la sandía y el melón (sin abrir) y los cítricos (limón, naranja, pomelo). Si es posible, no guardes juntas las frutas que emiten etileno (las climatéricas, es decir, que no han terminado de madurar, como manzanas, aguacates, plátanos, kiwis, melocotones o peras) con las que no lo hacen  (como naranjas o piñas); para que las segundas permanezcan más tiempo en buenas condiciones.

Y un truco final para que no se queden cosas despistadas tanto en la nevera como en la despensa: colocar los productos que van a caducar antes delante de los que tienen fechas de caducidad posteriores. De esta forma no se quedarán alimentos olvidados que acabarán en la basura.

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