Trucos para cocinar (y comer) con menos grasa

Pon en marcha estos sencillos trucos para cocinar alimentos con menos grasa, de una forma mucho más saludable.

Todos queremos comer de una forma mucho más saludable. Lo que pasa es que muchas veces no sabemos cómo conseguir que nuestros platos resulten más sanos, qué combinaciones de alimentos hacer… o cómo cocinar los ingredientes para evitar la mayor cantidad de grasas posible. ¿Te suena? Por mucho que te guste el resultado final, muchas veces no quieres poner la sartén y freír en ella los alimentos, porque sabes que no es precisamente la mejor opción para cuidar la línea…

¿Cómo cocinar con menos grasa, entonces? La clave pasa por aprovechar el jugo de los propios alimentos, retirar sus partes más grasas y utilizar otros electrodomésticos de la cocina, como el microondas, la plancha o el horno. También por atreverse con otras técnicas de cocinado (por ejemplo, marinando ciertos alimentos o haciendo vinagretas en lugar de rebozarlos o freírlos), o prestar atención a las grasas ocultas presentes en salsas y otras elaboraciones. ¡Aquí tienes más trucos para cocinar (y comer) con menos grasas!

Cocina a la plancha: Existen varias opciones. La típica plancha, el teppanyaki (un tipo de plancha de hierro japonesa que permite cocinar sin apenas grasas), la pierrade (una piedra volcánica natural)... Sea como sea, la plancha, gracias a su difusión del calor, permite elaborar platos muy bajos en calorías y grasas, añadiendo tan solo un chorrito de zumo de limón, caldo o una cucharadita de aceite. Con ella evitarás poner la sartén, mucho menos recomendada si quieres consumir menos grasa.

cómo cocinar con menos grasas
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Cocina al horno: A una temperatura media de 180ºC, el horno logra una cocción uniforme de los alimentos, que se pueden condimentar con caldo, zumo de limón, tomate y otras opciones saludables bajas en grasas, quedando jugosos e igual de ricos. Cuando cocines al horno, no te olvides de usar papel sulfurizado o de aluminio para cubrir las bandejas y concentrar el calor y los jugos de los alimentos y evitar que escapen.

Papel de cocina: Cuando cocines alimentos ricos en grasas (por ejemplo el bacon), no te olvides de colocarlos siempre en una fuente con papel de cocina, para que este absorba la mayor cantidad de grasa posible. Esto también se aplica a patatas fritas, a berenjenas fritas, a productos rebozados… ¡Escurre los alimentos siempre que puedas para eliminar el exceso de grasa!

Solidifica la grasa: Seguro que has visto en más de una ocasión cómo al enfriar en la nevera un guiso o un plato con algo de grasa (como un pollo o un cordero asado), al cabo de un tiempo la grasa forma una película blanca y sólida sobre él. Este puede ser un truco para eliminarla de forma fácil: espera a que la grasa se solidifique y después, retírala del resto del plato.

Vinagretas en vez de salsas: Las salsas densas industriales (o preparadas) con las que solemos acompañar ensaladas, pescados y carnes suelen tener bastantes grasas ocultas. Prueba en su lugar diferentes a preparar aliños o vinagretas con base de zumo de limón o vinagre... para reducir la cantidad de aceite y azúcares y probar nuevos sabores.

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