Los trucos para escoger la mejor sandía del supermercado

Presta atención al color, al peso y al sonido de esta fruta en la tienda para saber si estás cogiendo una de calidad.

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Muy refrescante, con un agradable sabor dulce, muy baja en calorías, rica en vitaminas y minerales muy interesantes… ya conocemos todas las virtudes que tiene la sandía (y también todos sus beneficios y efectos para la salud), que hacen que esta sea una de las frutas más consumidas durante el verano. O quizás deberíamos decir hortaliza: la sandía en realidad pertenece a la familia de las cucurbitáceas, como es la calabaza, el pepino o el calabacín. Y es por ello por lo que cuando se estropea, se pudre o no está lo suficientemente madura, la sandía tiene un sabor que puede llegar a recordar al de estos vegetales más que a otras frutas parecidas.

Así que sabiendo esta información, ahora entenderás por qué es tan importante escoger una buena sandía en el supermercado o en la frutería… Esta ‘fruta’ esconde su carne y su calidad de forma hermética en su interior, por lo que sólo se puede adivinar su condición si está en su punto correcto mirando en su exterior. ¿Algunos trucos sencillos para saber si la sandía que estás a punto de comprar estará buena? Toma nota de los más útiles.

Color y brillo: No te dejes llevar por los colores intensos y bonitos: en el caso de la sandía, cuanto más oscura sea y menos brillo tenga su corteza, más madura estará y por ello, mejor sabor tendrá. Busca un color amarillento y desgastado en la base  -cuanto más oscuro mejor-, ya que es indicativo de que la fruta ha estado apoyada en tierra conectada a la planta.

Forma y peso: Busca las sandías de forma redonda, que no tengan bultos ni protuberancias. Si las tiene, es signo de que no ha recibido luz ni agua de forma uniforme y su sabor no será del todo bueno. Elige también las sandías de las primeras posiciones de la cima en las estanterías o en las cajas, ya que habrán soportado mucho menos peso y estarán en mejores condiciones. Al coger la sandía, también es importante que pese algo más de lo que aparenta a primera vista, pues esto indicará que estará más dulce y sabrosa y que tiene una gran cantidad de agua en su interior.

Golpes y ruidos: Atenta al sonido de la sandía al darle pequeños toquecitos con el dedo (el gesto más repetido al comprarlas): si el sonido resultante es hueco y fuerte, la sandía estará en su punto de maduración justo. Si el golpe suena muy flojo y con algo de eco, la sandía todavía estará sin madurar y le faltará tiempo.

Pepitas y piezas: Si aun dudas de la calidad de una sandía, elige una que ya venga partida y que puedas ver (una opción cada vez más frecuente en los supermercados). Así podrás ver su color (cuanto más intenso sea el color rosado mejor), si tiene pepitas (si son negras, mejor que las amarillas, que indican menor sabor y maduración) o su textura, para comprobar si tiene toda la carne jugosa o si algunas partes están blandas.

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