Trucos para hacer bien el huevo poché

Paso a paso para conseguir que te salga de 10.

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Huevo poché (Foto: iStock)

En el maravilloso mundo de la gastronomía los pequeños detalles importan mucho en general, aunque más en el tratamiento que se la da a determinados ingredientes. Quizá el que más, el huevo. De igual forma que una obra maestra del cine se le da la misma importancia a un plano de transición que a la escena decisiva de la trama, el tiempo de cocción de uno de estos maravillosos óvulos de gallina sin fecundar altera completamente su punto y, por ende, la forma en la que te los vas a comer. Pero no nos interesa tanto hablar esta vez de todas las posibilidades de cocción que ofrece el huevo, sino de cómo conseguir que una en particular salga de diez: el huevo poché (o escalfado).

A grandes rasgos, recuerda que un huevo puede cocerse con cáscara o sin ella. La mayoría de las veces -duro, pasado por agua, etc.- se hace utilizando el huevo en su forma original, pero en estas líneas nos interesa la alternativa sin cáscara, que es el huevo poché, una las técnicas de cocción de moda en el mundo de la restauración que más fácil se puede reproducir en casa.

Paso a paso

Tostada con huevo
Tostada con huevo (Foto: iStock)

Este tipo de huevo se prepara volcando el huevo en agua muy caliente y cocinándolo en ella tres minutos. Ambos factores importan mucho: el agua porque no puede estar en ebullición, cuando eches el huevo no debes encontrar burbuja alguna en ella. Y el tiempo lo hace porque debes ajustar la cocción al tamaño del huevo que utilices, porque ya sabes que hoy en día es habitual encontrar distintos tamaños en el supermercado. Si no lo haces, es probable que no consigas el punto óptimo. 

Dicho esto, salvo uno de los trucos que luego te contaremos para escalfar huevos, es recomendable, solo si eres muy novato en la técnica, poner una cucharadita de vinagre en el agua hirviendo para que el huevo no se deshaga al cocerse. De esta forma se limitarán mucho los riesgos de que el producto se deshaga porque se acelerará el proceso de coagulación de la clara, dejando intacto el interior del huevo, su tesoro más preciado en el caso del poché. El inconveniente es que invadirá un poco con su sabor al huevo. En tu mano está hacerlo o no sabiendo los pros y los contras.  

La técnica del remolino

Además, como cada maestrillo tiene su librillo, cada cocinero recomienda su truco particular para desarrollar con éxito esta técnica. Uno de los más interesantes que hemos testeado, aunque es difícil de dominar, es el de hacer un remolino justo antes de verter el huevo en el cazo, de forma que al sumergirse se recoja con la ayuda de la dirección que sigue el agua.

Simplemente con la ayuda de una cuchara para ayudar a recoger la clara que se suelta en los primeros segundos de la cocción, siempre con suma delicadeza y sin tocar la yema, podrás ir dándole esa forma agrupada tan característica de los huevos poché. Es importante en este caso que los huevos sean lo más frescos posible. Desde luego, si te sale, es la forma más estética para escalfar huevos. 

Ayúdate del papel film

huevos
Huevos (Foto: iStock)

Pero esta es una técnica complicada, así que hemos buscado otras para principiantes de las que seguro te han hablado. Nos ha convencido la de cocerlos en pequeños boles de cristal que sumerges en la cacerola de agua hirviendo, mucho menos lo ha hecho hacerlo en un microondas durante un minuto, y a medio camino entre ambas puntuaríamos la solución de hacerlo colocando el huevo en un papel film con aceite y cerrándolo como si fuera una bolsita para sumergirlo en el agua. 

En todos los casos en los que tengas que poner el huevo en la cacerola, para disminuir la distancia desde que cae hasta que toca el agua, es recomendable utilizar un pequeño recipiente para echar el huevo de una forma mucho más recogida que si lo haces desde la cáscara directamente. 

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