Trucos para hacer repostería casera ¡saludable!

Durante el confinamiento nos movemos menos y parece que a todos nos ha dado por preparar bollería sin control. Te enseñamos a cómo hacerla más saludable.

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Gtres

En estos momentos difíciles en los que nos vemos obligados a pasar prácticamente las 24 horas del día encerrados en casa, muchos han optado por sacar al chef que llevan dentro y meterse de pleno en los fogones. Aunque esto permita a muchos innovar y dedicarse a probar infinidad de recetas, los más golosos y también aquellos con poca experiencia en la cocina están recurriendo a la repostería. La harina, los huevos o el azúcar se han convertido en algunos de los principales bienes de consumo demandados en supermercados, ya que con ellos pueden prepararse un sinfín de postres. No obstante, si bien la repostería casera es mucho más saludable que la bollería industrial, esta no es una alternativa que podamos permitirnos y comer sin ningún tipo de control.

En tiempos de confinamiento nos movemos mucho menos que antes. Aunque algunos estén practicando el mismo deporte indoor con sus pesas, cuerdas, chalecos de arrastre y demás accesorios fitness, la gran mayoría ha cambiado sus paseos diarios, por paseos de la nevera al sofá. Por eso, y aunque desde aquí siempre recomendaremos realizar algo de actividad física, también debemos limitar nuestro consumo de alimentos dulces.

El azúcar blanco refinado es básicamente sacarosa. Además es bastante perjudicial para nuestra salud, ya que se absorbe directamente y pasa a la sangre en unos segundos. A la hora de preparar repostería, la opción más saludable es directamente sustituirla por algún ingrediente que de manera natural tenga un alto contenido en azúcar. Por ejemplo, los dátiles o los plátanos pueden ser una buena opción. También la manzana, la piña, el mango, la pera, el melocotón, e incluso algunos vegetales, como las zanahorias, las calabazas, boniatos o remolachas, son perfectos para preparar repostería.

En cuanto a la harina, tres cuartas partes de lo mismo. La harina refinada debemos intentar sustituirla por harinas integrales, ya que contienen todas las propiedades de los cereales, contienen mucha más fibra y tienen un poder saciante mucho más elevado, con lo cual evitaremos la posibilidad de repetir un segundo bocado. Para hacer más nutritivas nuestras recetas, podemos alternar partes de harina de trigo con otras de otros tipos, como espelta o avena, así como introducir directamente cereales copos triturados o incluso frutos secos, como avellanas, almendras o nueces, que suelen aportar a los platos dulces matices muy interesantes.

Trataremos de buscar siempre ingredientes de primera calidad. Así, por ejemplo, si introducimos en nuestra receta cacao puro o una tableta de chocolate negro sin azúcar (min 70%) y extracto de vainilla casero, lograremos ese toque de dulzor que antes habríamos buscado en ultraprocesados. Si a estos dos ingredientes les añadimos avellanas trituradas y algo de leche, pronto conseguiremos una crema de chocolate que nada tiene que envidiar a la que venden en el supermercado.

Por último, para conseguir un postre más 'light', intenta buscar aquellas cuyas recetas tengan un alto contenido en fibra, utiliza lácteos desnatados, intenta utilizar pocas coberturas, glaseados y rellenos y, sobre todo, se consciente de las cantidades que preparas para no acabar comiendo bizcocho o galletas durante una semana. Asimismo para reducir los niveles de grasa de nuestro postre, podemos sustituir la mantequilla por aceites vegetales, como el de oliva.

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