Trucos para renovar objetos cotidianos

Las sábanas y la loza amarillean con el tiempo, los cubiertos de plata se ennegrecen al oxidarse y la madera se reseca con el polvo, pero todo puede volver a resplandecer con estos trucos para renovar objetos cotidianos.

1. Fuera polillas

Un remedio eficaz es hacer unas bolsitas con tela de muselina y rellenarlas con cáscaras de limón y naranja secas. También se puede colocar entre la ropa unas ramas de tomillo, mejorana, clavo o canela. O meter en el armario un algodón empapado en lavanda o romero. Una rama de cedro mantendrá las polillas a raya, y es que esta madera desprende un peculiar olor que aleja a las polillas.

2. Algodón

Cuando las sábanas y manteles que no se usan mucho amarillean, se comete el error de blanquearlas con lejía cuando esto lo único que hace es amarillearlas aún más. El remedio más efectivo es dejarlas durante unas horas en remojo con leche diluida con agua. Pasado este tiempo se aclaran y se vuelven a dejar en remojo, una media hora, en agua con un chorro de amoníaco y jabón líquido especial para prendas delicadas. Se acaba aclarando bien con agua fría.

Para evitar que los visillos cojan ese típico color grisáceo, se ponen en remojo un par de horas en agua tibia con un par de puñados de sal gorda. Después, se lavan de forma habitual en la lavadora y se tienden aún húmedos.

3. Cuero

Cuando el cuero está muy viejo y ennegrecido se recupera espolvoreándolo con talco y frotando con una gamuza de lana o franela. Después, se hace una pasta con aguarrás y cera incolora (en una proporción de dos a uno) y se extiende con un trapo, se deja secar y se le saca brillo frotando, de nuevo, con la gamuza de franela.

4. Lana

Basta lavarla con agua fría y jabón líquido especial para prendas delicadas, añadiendo el jabón al agua del aclarado y medio vaso de agua oxigenada (si se quiere se puede dejar reposar unos minutos en este agua)

Si las alfombras y las moquetas se han oscurecido con el paso del tiempo, lo mejor es extender por encima posos de té usados pero ya secos. Se deja actuar unos minutos y se barre enérgicamente con una escoba de paja. Luego, se frota en la dirección del pelo o de la veta del tejido con un cepillo empapado en agua con amoníaco (medio vaso de amoníaco por cada dos litros de agua). Al final se seca bien con un trapo o pasando un poco el secador de pelo. Este truco puede hacerse, también, utilizando serrín humedecido o posos de café.

5. Seda

Las manchas amarillas se mojan en leche fría y se dejan secar al aire libre antes de lavarlas a mano con un jabón líquido para ropa delicada. Después, se aclaran bien con agua fría, añadiendo sal y un poco de zumo de limón a la última agua del aclarado. En general, las prendas de seda no deben secarse nunca al sol ni retorcerse para escurrirlas.

6. Tejidos sintéticos

Cuando están amarillos quedarán como nuevos si después de lavarlos de la forma habitual se añade al agua del aclarado bicarbonato de sodio (medio vaso por litro de agua). Se puede dejar reposar la prenda en esta agua unos minutos, después se escurre bien y se tiende sin aclarar más.

7. Madera

Para recuperar el brillo del barniz, se pasa un trapo de lana impregnado en aceite de linaza con alcohol de quemar. O también se frota con una mezcla de aguarrás y aceite de oliva a partes iguales.

Si la madera es lacada el mejor remedio es hacer una pasta espesa con harina, aceite de linaza y aguarrás (a partes iguales) y extenderla por la madera con movimientos circulares. Después se retira y se abrillanta con un trapo de lana.

8. Mimbre

Se frota enérgicamente con un cepillo mojado en una mezcla de bicarbonato de sodio y agua caliente (doce cucharadas por litro). Si, además, el paso del tiempo hace que cruja demasiado al sentarnos, se puede engrasar con un trapo empapado en aceite de parafina.

9. Plata

Primero se lava la plata con agua tibia y jabón, se aclara bien y se seca. Luego, se prepara una pasta espesa con Blanco de España y alcohol de quemar y se extiende sobre el objeto de plata, frotando con un trapo de algodón blanco un buen rato. Se aclara muy bien bajo el chorro de agua fría y se saca brillo con un trapo. Cuando se trata de objetos pequeños o joyas, se pueden dejar en remojo media hora en el agua de cocer patatas. Se aclara con agua fría y se seca con un trapo de algodón.

10. Bronce

El paso del tiempo lo vuelve opaco, pero frotando con un paño empapado en agua templada con amoníaco recuperará inmediatamente el brillo. Otra opción es lavarlo con una mezcla de un litro de agua y 1/4 litro de alcohol de quemar. Se enjuaga con agua tibia y se seca con una gamuza. Y si está muy sucio, se puede probar a darle un baño de vino blanco muy caliente.

11. Porcelana

Cuando la porcelana blanca amarillea debe ponerse en un cubo con agua muy caliente y vinagre (o zumo de limón) durante varias horas.

Las manchas oscuras que aparecen en la porcelana estampada desaparecen frotándolas con un poco de bicarbonato sódico.
Las brechas que aparecen con el tiempo en la porcelana se eliminan hirviendo el objeto en leche entera durante media hora.

12. Yeso

Los techos, paredes y estanterías de yeso se ennegrecen o amarillean con el tiempo, pero se pueden limpiar pasándoles una esponja empapada en vinagre templado sin presionar demasiado.

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