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Trucos prácticos (y fáciles) para cocinar y comer con menos sal

¿Cómo reducir el consumo de sodio en tu dieta? Toma nota de estos fáciles y sencillos consejos para cocinar y comer con menos sal a diario.

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Algunos problemas de salud como la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares están relacionados con el consumo regular de demasiada sal en la dieta. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda consumir menos de 5 gramos (un poco menos que una cucharadita) de sal por día; una cantidad que sin embargo, solemos sobrepasar.

Y es que aunque es posible que muchas personas quieran reducir su ingesta de sodio, la FDA (La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) calcula que aproximadamente el 70% del sodio que consumimos proviene de alimentos envasados, procesados y de restaurantes, lo que dificulta limitar su cantidad. Sin embargo, hay algunos trucos y consejos que puedes seguir para reducir el uso de sal en la cocina… ¿Interesada en conocerlos? ¡Sigue leyendo!

Cocina más: Cocinar más en casa en lugar de comer fuera o pedir comida a domicilio te permitirá controlar la cantidad de sal que le pones a tu comida.

Sazona, pero sin sal: Si tienes un buen estante de especias y de condimentos, la comida que prepares nunca tiene porque ser insípida y no necesitarás usar tanta sal. Aprender a depender de las especias y usa ingredientes ácidos como el jugo de limón o de lima, el vinagre balsámico, la cúrcuma o las hierbas frescas (tomillo, perejil…) para darle sabor a tus comidas. Además de ser más sanos, estos condimentos pueden aportar beneficios adicionales para la salud.

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Espolvorea con la mano en lugar de usar una cuchara: Agregar una pizca de sal en lugar de toda una cucharadita de sal que requiere una receta es un truco simple para reducir su consumo. Algunos chefs espolvorean un poco de sal al final de cocinar un plato principal para obtener una mayor explosión de sabor, en lugar de echar cucharadas durante el proceso de elaboración. ¡Sigue su ejemplo!

Construye sabores gradualmente: Otra estrategia es crear sabor con pequeñas cantidades de sal y pimienta durante cada paso del proceso culinario. Así descubrirás por ejemplo, que si sazonas durante la cocción con sal, terminarás usando menos que si esperas hasta el final.

Concéntrate más en el potasio: A diferencia de la sal, el aumento de potasio en la dieta en realidad reduce el riesgo de sufrir hipertensión arterial, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares. Por ello, céntrate en la cantidad de potasio que tomas y asegúrate de que es elevada y equilibra la cantidad de sal. Las frutas y verduras son ricas en potasio, por ejemplo.

Lee bien las etiquetas: En lugar de comprar el primer producto que veas en el supermercad,, mira detenidamente las etiquetas traseras de todos ellos para comparar los datos nutricionales en lo que respecta a cantidades de sodio y valores diarios. Te sorprenderá lo que puedes encontrar…

Ten cuidado con ciertas fuentes de sodio: Muchos alimentos congelados, los panes comprados en tiendas, las bolsas de chuches y snacks salados y las carnes procesadas o los fiambres (salchichón, fuet, chorizo, jamón serrano…) pueden contener niveles significativos de sodio. ¡Cuidado con ellos!

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