Usos del bicarbonato en la cocina

Posiblemente no haya producto más versátil en el hogar, ya que sirve para cocinar, para limpiar y hasta para aliviar el malestar.

En la despensa siempre hay cositas que tienen su sitio fijo. Puede que algunas lleven caducadas una década, pero están, y no se tiran. “Por si acaso”. Es el caso de las especies, las salsas industriales y también productos que valen para un roto y un descosido como el bicarbonato de sodio.

Este polvo blanco alcalino es omnipresente en los hogares por su versatilidad. Prueba de ello es que recientemente cogió cierto vuelo mediático el bicarbonato porque durante la cuarentena todos hicimos nuestros pinitos como pasteleros y reposteros, y este es un producto que se usa en muchas recetas de este tipo. 

Las galletas, los bollos y hasta muchas masas, incluidas las de pan, llevan una pizca de este producto cuyo uso culinario data de hace más de 150 años. En concreto, desde 1846, año en el que se unieron para su distribución dos cuñados Austin Church y Josh Dwight.

La compañía Arm&Hammer fue la que consiguió introducirlo definitivamente en las cocinas, especialmente a partir de los años 70. Hoy no se puede concebir una despensa sin él porque al utilizarse para hornear actúa como leudante químico, produciendo dióxido de carbono en reacción a un ácido, lo cual ayuda a que la receta quede jugosa, tierna y esponjosa.

Propiedades más allá de en cocina

Hay quien cree, confundido, que el bicarbonato de sodio es malo pero nada más lejos de la realidad. De hecho, solo está compuesto por lo que indica su propio nombre, bicarbonato de sodio. Sí es cierto que se debe consumir con moderación, pero en las recetas en las que se usa se añade en cantidades muy pequeñas. Como referencia, debes saber que se recomienda no superar los 2.300 mg de sodio al día y una cucharada, lo que suelen llevar como mucho las recetas con bicarbonato, tiene 630 mg aproximadamente. 

Quizá la mala imagen esté relacionada con algunos estudios del pasado que le vinculan con determinados problemas de salud -no hay consenso al respecto- y, sobre todo, por su relación con la ciencia y por los dos usos alternativos a la cocina que más se le dan en una casa, se ha creado una imagen equivocada entre algunas personas respecto a este producto. 

Estos dos usos son el lavado de ropa y la ingesta como elemento para combatir la acidez estomacal y las malas digestiones. Sobre lo primero no hay mucho que decir, ya que se sigue utilizando hoy en día como truco casero de limpieza. En cuanto a su eficacia contra la indigestión, se considera un antiácido popular al bicarbonato de sodio, de ahí que sea habitual disolver media cucharadita en media taza de agua para ayudar a aliviar la acidez estomacal.

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