Los secretos para hacer una tortilla de patatas de 10

La tortilla de patatas es uno de los emblemas de nuestra gastronomía pero para que quede perfecta hay que conocer algunos trucos. ¡Toma nota!

Como en todo en la vida, hacer una buena tortilla, que quede jugosa y melosa, al punto que en cada casa guste no es tan fácil como pueda parecer a simple vista. Tortillas chamuscadas por fuera y completamente crudas por dentro, patatas duras, tortillas que más bien podrían considerarse ladrillos… ¿Seguro que hacer la tortilla como nuestras madres o abuelas es tan sencillo?

Huevos, patatas, algunas veces cebolla (este es uno de los grandes debates nacionales que hay en nuestro país) y un buen aceite de oliva son los únicos ingredientes necesarios para preparar este plato icónico. Vamos a ver algunos truquitos que harán que te quede de lujo.

La patata: variedad y corte

Este punto que podría parecer que no tiene la menor importancia, sí la tiene. La mayor parte de expertos aseguran que aunque hay distintas variedades que van muy bien para este plato, la monalisa es la que mejor funciona, ya que no absorbe mucho aceite y se confita muy bien. Otras opciones son la kennebec o la agria. Con el tema de la patata también es interesante que sea patata nueva.

A la hora de cortarla esta debe estar laminada y tener un grosor de 1,5 cm, aproximadamente. Es importante que todas las láminas sean más o menos iguales para que se cocinen por igual.

El huevo

En lo que tiene que ver con el huevo, cuanto mayor sea su calidad, evidentemente, mejor será la tortilla. La proporción patata- huevo suele ser de unos 5 huevos medianos por cada 3 patatas también medianas, aunque eso se ajusta cuando se mezclan ambos ingredientes.

La idea es preparar una tortilla jugosa, que no quede como un arma arrojadiza. Si ves que con estas cantidades la mezcla queda muy seca, habría que añadir más huevo.

Cómo cocinar los ingredientes

Es fundamental cocinar la patata en abundante aceite de oliva a fuego medio- bajo para que se vaya confitando poco a poco. Es un proceso que lleva tiempo (unos 25 – 30 minutos) pero que determinará en muy buena parte el éxito del plato.

Si vas a añadir cebolla, lo mejor es incorporarla cuando la patata esté a la mitad, cortada muy pequeña y confitar ambos ingredientes juntos.

En el momento en que la patata esté muy tierna y la cebolla perfectamente cocinada, hay que escurrir estos ingredientes con ayuda de un colador (y así evitar el exceso de aceite) y verterlos sobre un bol amplio con los huevos batidos (no en exceso).

En este punto también es importante mezclar todo bien y dejar la mezcla reposar unos minutos para que la patata absorba la humedad del huevo y luego quede una tortilla jugosa.

¿En qué sartén cuajo la tortilla de patata?

En el momento de cuajar la tortilla es otro punto fundamental del proceso. Es muy importante utilizar una sartén con las dimensiones adecuadas –que se ajuste a la cantidad que vas a preparar-, que sea antiadherente y  que no pese mucho para que se le pueda dar la vuelta sin dificultad.

Un truco para que no se pegue es ponerla a calentar con un poco de sal gruesa y mover la sal por toda la sartén mientras va cogiendo temperatura. Después se retira la sal, se pasa un papel de cocina por la superficie para que quede bien limpia y se añade el aceite para cuajarla.

En el momento de cuajarla, si se quiere poco hecha en el interior o melosa y tostada por el exterior, es interesante hacerlo a fuego más bien alto. Al cabo de dos o tres minutos hay que darle la vuelta con un plato y cocinarla por el otro lado un minuto más mientras con una paleta se meten los bordes hacia dentro para que quede bonita. Si la idea es que quede más hecha, hay que cuajarla a fuego más lento y algo más de tiempo, pero teniendo cuidado para que no quede un ladrillo.

Una vez lista, es interesante dejarla templar para que los ingredientes se asienten y puedas disfrutar de una tortilla deliciosa.

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