Descubre el poder del aceite de monoï

Los tahitianos utilizan el aceite de monoi desde hace mucho tiempo y ya conocen sus increíbles propiedades. Descúbrelas y disfruta de su exquisito e intenso aroma floral.

El aceite de monoï procede de la Polinesia, de Tahití, y proviene de la copra, una variedad de coco. En su composición también está el tíaré, una delicada flor que pertenece a la familia de las gardenias y que tiene un perfume delicioso. Este aceite, que tiene denominación de origen y es originario de la Polinesia francesa, contiene un mínimo de un 90 % de macerado de flores de tiaré. En el aceite de copra, extraída de la nuez de coco, se maceran las flores frescas de Tiaré. Las flores de Tiaré son recolectadas al amanecer y puestas a macerar en una proporción de 11 flores por litros de aceite.

En la Polinesia este suntuoso aceite se considera sagrado y se utiliza para hidratar, nutrir, proteger y reparar piel y cabello.

El aceite de monoï tiene propiedades medicinales bien reconocidas, además de ser utilizado para aromatizar el ambiente y de poseer grandes propiedades cosméticas. Esta joya de la Polinesia es suavizante, hidratante y vale tanto para la piel como para el pelo. 

-Filtra los rayos del sol y protege la piel de las quemaduras. Actúa como protector solar y si se ha tenido una exposición excesiva al sol alivia de las quemaduras. En todo caso hay que tener cuidado si la piel es sensible o sufre reacciones y alergias, ya que es un aceite muy intenso. No es recomendable para el rostro.

Es hidratante, reparador y tiene un exquisito aroma floral

-También está demostrada su eficacia contra la picadura de los insectos y es desinfectante.

-Es un buen reparador capilar ya que repara y alisa la fibra capilar aportándole suavidad y brillo.

-Este aceite ejerce de barrera ofreciendo una protección total que evita la deshidratación. Esto hace que nutra la piel, incluso en casos de extrema sequedad, pieles descamadas y ásperas. Es perfecto para usar después de la ducha.

Suele venir en una botelllita de cristal con el logo oficial: Monoï de Tahití, appellation d'origine. El aceite de monoï se solidifica por debajo de los 24 grados, pero basta con poner la botella bajo el chorro de agua caliente para que se licúe. Sobre la piel húmeda se convierte en emulsión y penetra mejor. Como mascarilla capilar se puede poner una vez a la semana sobre el cabello unos 20 minutos, mejor envolviendo la cabeza con una toalla caliente.

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