Cómo hacer tiramisú sin huevo crudo

El tiramisú es un postre delicioso y exquisito, pero tiene un problema: la receta original se elabora con huevo crudo, lo que puede hacer que muchas personas se piensen si es seguro consumirlo o no.

El tiramisú es un postre de origen italiano tremendamente delicioso, de textura suave y sabor exquisito, que apasiona y encanta a partes iguales. Especialmente si se trata del auténtico tiramisú italiano (el cual incluso podemos aprender a preparar fácilmente en casa), es difícil no repetir cuando ha sido correctamente elaborado.

Sin embargo, este postre posee un problema para algunas personas. Dos, para ser precisos. Por un lado, la receta original utiliza huevo crudo en la elaboración, por lo que puede convertirse en un riesgo para la salud, en especial en determinados momentos (como por ejemplo podría ser el caso del embarazo) y si no se utilizan huevos frescos y nos aseguramos de conservarlo y refrigerarlo debidamente.

Por otro lado también lleva alcohol, concretamente el popular vino Marsala, que es una de las principales señas de identidad de este postre típicamente italiano (dado que es el responsable de su peculiar sabor ligeramente aromático).

Además, el huevo proporciona la textura más característica a la crema de mascarpone, por lo que en caso de no hacerlo debidamente, es posible correr el riesgo de que, al final, el resultado no sea el esperado.

Por ello, te proponemos en esta ocasión dos maravillosas recetas: una de tiramisú sin huevo, y otra de tiramisú sin huevo crudo. ¿Te animas a prepararlas con nosotros? Toma nota.

Receta de tiramisú sin huevo

Ingredientes:

  • 250 ml de crema batida
  • 250 g de queso mascarpone
  • 50 g de azúcar blanco
  • 1 y ½ taza de café espresso
  • 28 bizcochos Savoiardi
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharadas de licor de café
  • 3 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar

Preparación:

  1. Con la ayuda de la batidora eléctrica bate la crema batida hasta que se formen picos más bien rígidos. Una vez conseguida la textura deseada, resérvala a un lado.
  2. Prepara la cafetera y ponla al fuego (sobre todo si lo vas a hacer con cafetera italiana). Una vez listo, reserva.
  3. En un cuenco grande mezcla el queso mascarpone, el azúcar y la vainilla, y mezcla bien hasta que se combinen. Añade ahora la crema batida y, con la ayuda de una espátula de goma, mezcla bien hasta que la masa se doble. Luego vuelve a batir de nuevo, esta vez con la ayuda de la batidora.
  4. Pon el café en una taza o tazón, añade el licor y remueve para que se combinen. Comenzaremos sumergiendo los bizcochos en el café, y colocándolas a modo de primera capa.
  5. Extiende la mitad de la mezcla de crema sobre los bizcochos, y vuelve a repetir con otra capa más de bizcochos.
  6. Para terminar, Vierte lo que queda de crema, y espolvorea cacao en polvo por encima.
  7. Reserva en la nevera un mínimo de 4 horas antes de comerlo. Eso sí, es más aconsejable incluso dejarlo en la nevera toda la noche (su sabor al día siguiente será mucho mejor).

Receta de tiramisú sin huevo crudo (pero con huevo)

La base del relleno cremoso de esta opción de tiramisú son las yemas de huevo, dado que son esenciales a la hora de elaborar el tiramisú más auténtico. Las yemas se cocinan con suavidad mientras las batimos con azúcar y el alcohol, a fuego lento.

Esto, de hecho, también asegura que las yemas de huevo puedan convertirse en una maravillosa mezcla espesa y cremosa, mientras se cocinan.

Ingredientes:

  • 225 g de queso mascarpone a temperatura ambiente
  • 2 cajas de bizcochos Savoiardi (o soletilla)
  • 1 taza de agua
  • 1 cucharada de café molido
  • 50 ml de ron o brandy
  • 5 yemas de huevo
  • ¾ taza de azúcar
  • ½ taza de crema batida
  • 2 cucharadas de cacao en polvo
  • 60 g de chocolate negro

Preparación:

  1. Pon el equivalente a una taza de agua en una cacerola al fuego. Añade el café y calienta hasta que hierva. Luego, aún caliente, retira del fuego y viértelo en un cuenco. Añade el brandy o el ron, mezcla y reserva hasta que se enfríe.
  2. En un cuenco grande mezcla las yemas de huevo con el azúcar, y calienta al baño María, procurando que este recipiente no toque nunca el agua hirviendo. Remueve constantemente hasta que la mezcla cambie a un color blanquecino y haya duplicado su volumen. Retira del fuego y deja que se enfríe unos minutos.
  3. En otro cuenco coloca la crema batida fría y bátela con la batidora hasta que se formen picos suaves. Añade el extracto de vainilla y continúa batiendo, esta vez hasta que se formen picos más duros.
  4. Cuando la yema de huevo cocida al baño María esté frío, añade el queso mascarpone y mezcla bien hasta que quede una mezcla suave y sin grumos.
  5. Añade la crema batida y, con la ayuda de una espátula y de forma envolvente, mezcla hasta que los ingredientes se hayan integrado perfectamente.
  6. En el recipiente donde vas a elaborar el tiramisú, empezaremos colocando una primera capa de crema. Luego sumerge los bizcochos en el café, y forma una nueva capa. Vuelve a repetir con una mezcla de mascarpone, y otra capa con bizcochos. Finalmente, termina con una capa de crema, y añade cacao en polvo por encima. Luego, con la ayuda de un rallador vierte el chocolate negro por encima.
  7. ¡Listo! Reserva en la nevera durante al menos 8 horas.

Independientemente de que el tiramisú haya sido elaborado o no con huevo crudo, lo ideal es mantenerlo debidamente almacenado, con el fin de conseguir que mantenga toda su textura, sabor, aroma... y que, sobre todo, su consumo sea lo más seguro posible.

¿Lo mejor? Guardarlo en la nevera bien cubierto con la ayuda de un poco de papel film transparente, lo que ayudará a que ningún sabor u olor de la nevera se entremezclen con el tiramisú. Y, además, es ideal para mantenerlo en perfecto estado.

A la hora de obtener el mejor resultado, lo ideal es dejarlo al menos 6 horas en la nevera antes de servirlo, lo que permite que los bizcochos puedan absorber el sabor y la humedad del café, el vino (ron o brandy) y el relleno.

Por otro lado, respecto al tiempo de conservación, lo ideal es mantenerlo en la nevera y consumirlo un máximo de 2 días, como mucho. 

También podría congelarse, aunque es necesario mantenerlo bien envuelto y descongelarlo la noche anterior de disfrutarlo. Eso sí, para mejorar su aspecto, solo tendrás que añadir un poco más de cacao en polvo por encima.

Continúa leyendo